Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Agricultura

Ramón García, cerealista de Sevilla, "pesimista" con el futuro del cultivo: "Los precios están por los suelos y los jóvenes ya no quieren dedicarse a esto"

La cosecha comienza estos días en municipios de la provincia como Carmona, donde se esperan rendimientos desequilibrados dependiendo de cuándo comenzara la siembra de cada parcela

Cosechadora en un campo de trigo.

Cosechadora en un campo de trigo. / COAG

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Clara Campos

Clara Campos

Sevilla

Las cosechadoras ya han comenzado las labores para comenzar a cosechar el cereal en la campiña sevillana. Este año, los trabajos se van a iniciar en las fechas previstas, una vez que concluyan las pruebas de humedad en las espigas y el grano para comprobar que se encuentran completamente secos y aptos para realizar esta tarea.

Así lo explica Ramón García, responsable de Herbáceos de COAG-Andalucía, que asegura que la cosecha de este año va a depender "casi de cada parcela". Así, explica a este periódico, aquellos terrenos que fueron sembrados a principios de noviembre obtendrán mayores rendimientos, aunque los más tardíos tuvieron una siembra marcada por el agua y se han visto "muy afectados", lo que incide directamente a la calidad del grano.

"Aunque los primeros han sufrido con el abono, a la hora de la cosecha se encuentran en mejor estado porque tuvieron condiciones más favorables en el inicio", destaca. Además, el cultivo se suele abonar después de Navidad, por lo que los agricultores no tuvieron que afrontar la espiral de precios que luego trajo la guerra de Irán. "Los nitrogenados no estaban excesivamente caros entonces", reconoce.

Precios en caída libre

García lamenta que la tendencia de los últimos años, marcada por el descenso de los precios, no ha variado esta campaña. "Los precios no remontan y encima los costes han sido elevados porque ha habido que tratamientos de malas hierbas y eso es caro", enfatiza.

El agua ha impulsado la enfermedad en algunas parcelas y eso ha encarecido mucho el coste al agricultor. "Los cultivos que están en suelos buenos de la Campiña los han resistido mejor, pero los que están en zonas más arenosas, estos dos meses les han afectado y se les ha notado", indica.

El representante de COAG añade que, "con estos precios tan bajos y los costes disparados, el agricultor necesita casi 5.000 kilos por hectárea para obtener rentabilidad, mientras que algunas parcelas no van a alcanzar rendimientos ni de 4.000", abunda.

Abandono del trigo duro

En este desplome de los precios, hace hincapié en los problemas que supone para el sector la llegada de cereal procedente de Ucrania, sin arancel por el conflicto con Rusia, que hace mella en la competitividad de la producción española y también otros países de la UE. "Hace pocas semanas, ha entrado por primera vez un barco en el Puerto de Sevilla con 11.000 toneladas de trigo, que es solo un poco menos de lo que se produce en las 20.000 hectáreas de Cooperativa Agrícola Carmonense y nadie mira si nuestro trigo es mejor", señala.

Por otro lado, García lamenta que la superficie de trigo duro se está viendo mermada en los últimos tiempos en la provincia de Sevilla. "Los precios no acompañan y los costes son más elevados que en los blandos porque hay que hacerle tratamiento fungicidas, lo que está impulsando por trigo blando y por triticale, un híbrido con base de trigo que sirve para pienso y que tiene una salida más rápida para la cabaña ganadera", explica.

Falta de relevo generacional

Otra de las cuestiones que preocupan a este agricultor es el relevo generacional de cerealistas en la Campiña, ya que los jóvenes no quieren quedarse con las tierras, "ya que no ven un futuro prometedor a corto o medio plazo".

De hecho, algunos este año han decidido apostar por otros cultivos como el girasol, mientras que algunas hectáreas se están perdiendo para el cereal en favor del olivar, "que eso sí se lo quitan de las manos a los agricultores que se jubilan", indica.

En definitiva, García reconoce que el cereal en la provincia "está de capa caída y el sector está cabizbajo porque no se vislumbra un arreglo que depende de una decisión política que defienda las producciones europeas.

Tracking Pixel Contents