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La búsqueda artística interminable de Israel Galván y la profundidad elegante de Marina Heredia

La XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla está a la vuelta de la esquina y El Correo de Andalucía da la palabra a su director, Luis Ybarra, y a dos artistas consagrados que vuelven a estar en los carteles

De izquierda a derecha, Luis Ybarra, Marina Heredia, Israel Galván e Isabel Morillo, en #ElCorreoPregunta

De izquierda a derecha, Luis Ybarra, Marina Heredia, Israel Galván e Isabel Morillo, en #ElCorreoPregunta / A. Díaz

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Isabel Morillo

Isabel Morillo

Sevilla

El año en que nació Luis Ybarra, director de la Bienal de Flamenco de Sevilla, Israel Galván debutó con su primer espectáculo en el festival que convierte a la ciudad en el gran escaparate mundial del cante jondo. Era 1996. Dos años más tarde, en 1998, la cantaora granadina Marina Heredia participó en su primera Bienal junto a Eva la Yerbabuena, en un espectáculo que acabaría impulsando su carrera.

Los tres han pasado por #ElCorreoPregunta, con la colaboración de la Fundación Cajasol, en una cita que ha dado la palabra al flamenco. Fue una conversación alegre y luminosa, atravesada por el genio de Galván, la profundidad y la elegancia de Heredia y la sabiduría de Ybarra, que afronta como director de la Bienal el reto de demostrar buen juicio, criterio y tanta prudencia como riesgo.

Israel Galván y Marina Heredia son dos de los grandes nombres del cartel de una Bienal que, del 9 de septiembre al 3 de octubre, contará con 72 funciones en distintos escenarios de Sevilla. Entre sus regalos está la recuperación, por fin, del teatro Lope de Vega. Dos personalidades muy distintas que demuestran hasta dónde puede llegar el flamenco cuando se permite ser grande y diverso.

Galván traerá el espectáculo Bolero de Blanco y Negro, con dos pianos sobre el escenario, en un homenaje a Ravel y a Ramón Calabuch Batista, Moncho, el catalán que fue durante más de 60 años de carrera artística la voz gitana de los boleros. Heredia se acompañará de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) para presentar En libertad, el camino de los gitanos, un ambicioso proyecto musical que le ha permitido viajar en el tiempo para conocer la historia desde el origen de su pueblo. Viene de su residencia con la Sinfónica de Duisburg, en Alemania, y cada día disfruta más como cantaora con orquesta. Los alemanes están regular de compás, admitió, pero a ella los grandes retos le encantan.

La revolución del arte

Los dos artistas viven un momento de plenitud. Israel Galván se ha consagrado como uno de los grandes revolucionarios del baile flamenco. Hace ya mucho tiempo que dejó de bailar para gustarle a la gente, y quizá por eso pudo convertirse en el genio que es hoy. Su sentido del humor fue uno de los grandes atractivos de la charla. La Bienal, confesó, le saca "el bailaor que lleva dentro", aunque equivocarse en ese escenario puede dejarte señalado durante dos años por las malas críticas. "Te aúpan o te dan en las orejas", resumió Heredia.

Galván hace tiempo que dejó de bailar rápido. Lo hacía, explicó, porque oía el murmullo del público y quería terminar pronto. Después iba a los teatros de Francia y comprobaba que allí el silencio era absoluto. El bailaor y coreógrafo disfruta ahora al ver cómo sus espectáculos se llenan de gente joven, porque "el flamenco es un arte salvaje" y conecta con las nuevas generaciones. Su última aventura se llama Bailas baby y enseña el flamenco a bebés de hasta año y medio. "Luego son ya mayores", bromeó. Galván les baila, hace sonidos, gesticula, y los bebés perciben y responden a todos esos estímulos ante la sorpresa de sus padres.

También se habló del buen momento que atraviesa un flamenco que llena teatros en el mundo entero, pero que sigue sin enseñarse en las escuelas. "El otro día, charlando con dos jóvenes, me preguntaron qué hacía. Les conté que flamenco y que lo próximo era El amor brujo, de Falla. No sabían quién era Falla. Igual que se enseña Beethoven, ¿por qué no Chacón?", reivindicó Heredia.

Amigos y enemigos del flamenco

Ybarra dirigirá por segunda vez esta cita flamenca y espera que haya críticas, porque de eso vive también la Bienal: de despertar debate en la calle, de que unos te cuestionen y otros te alaben. Programando este festival se hacen muchos amigos y también algunos enemigos. Heredia pidió más coproducciones, más circuitos, más compromiso con los proyectos arriesgados. Que quien se atreva a levantar un espectáculo tenga después varios escenarios donde llevarlo. Fue reivindicativa, elegante y combativa, porque para eso es, recordó, vicepresidenta de Cante de Unión Flamenca.

Galván sigue buscando el ruido. Ensaya en su nave del Polígono Calonge porque le gusta sentir que va a la fábrica, y se ha ido a vivir mirando al mar de Cádiz. Heredia se refugia en el Albaicín, frente a la Alhambra. Él se inspira en la gente que no baila, en esa mirada casi antropológica hacia los gestos naturales de quienes no saben que están siendo observados. Ella está últimamente enganchada a Pavarotti para comprender cómo manejaba aquel regalo que tenía en la garganta.

Un momento de la charla de #ElCorreoPregunta El flamenco toma la palabra.

Un momento de la charla de #ElCorreoPregunta El flamenco toma la palabra. / A. Díaz

Los dos han sido alabados y criticados. "Había críticas muy malas, muy malas", recordó Galván. Lo decía riéndose, aunque llegó a leer que tenía problemas psicológicos. Su magnetismo quedó demostrado en este #ElCorreoPregunta. También la belleza serena de Heredia, la de su discurso y la de una presencia que lo llena todo. Sus espectáculos aún no están agotados. Otros 14 de la Bienal sí. No queda mucho. Aprovechen, porque merecerá la pena.

Cuando una sale de según qué ambientes —y venimos de hacer una campaña electoral—, qué alegría da comprobar que la cultura, el flamenco, la risa y la alegría, aunque también haya combate, siguen siendo ese refugio que siempre está. Como dice la periodista y crítica de El Correo de Andalucía, Sara Arguijo, "es que no sabemos la suerte que tenemos de ser contemporáneas de artistas que han revolucionado el flamenco y que han dado la vuelta al mundo llenando teatros".

Nos ha tocado una gran época. Nos vemos en la próxima Bienal.

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