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Gastronomía

El Bar Plata cumple 70 años como punto de encuentro en Sevilla y símbolo de la memoria viva del barrio de La Macarena

La cocina tradicional, la cercanía y la vocación de servicio, pilares del histórico establecimiento emblemático

Bar Plata en Sevilla.

Bar Plata en Sevilla. / Google Maps

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Sevilla

El Bar Plata cumple 70 años convertido en mucho más que un establecimiento hostelero: es parte viva de la memoria del barrio de La Macarena y de la propia historia de Sevilla. Sus vecinos, sus tradiciones, sus transformaciones y la vida cotidiana de varias generaciones de sevillanos han pasado por este enclave que la familia Díez Gómez regenta desde 1955, según explica Macarena Díez Gómez, actual gerente del emblemático bar. Aunque la vinculación familiar con el negocio se remonta a hace siete décadas, la historia del Bar Plata hunde sus raíces mucho más atrás.

“Los orígenes de este enclave pueden rastrearse hasta el siglo XV, cuando comenzó la construcción del Hospital de las Cinco Llagas, hoy sede del Parlamento de Andalucía. Aquí existía una especie de tenderete donde se ofrecía comida a los trabajadores que participaban en la construcción del hospital. Y con el paso del tiempo aquello evolucionó hacia una posada para posteriormente, en 1909, construirse la casa que conocemos hoy y el establecimiento tal y como lo entendemos actualmente", explica.

Observador silencioso

La ubicación privilegiada del negocio ha convertido al Bar Plata en testigo directo de algunos de los acontecimientos más relevantes de la historia de Sevilla. Desde el bombardeo de Casa Cornelio durante la Segunda República hasta la posterior construcción de la Basílica de la Macarena, el establecimiento ha permanecido como observador silencioso de la evolución del barrio.

Sin embargo, el gran punto de inflexión llegó en 1955, cuando Benito Díez Fernández asumió la gestión del negocio. Durante tres décadas, hasta su fallecimiento en 1985, convirtió el Bar Plata en mucho más que un establecimiento hostelero. Con al apoyo de su esposa, Carmen Gómez, construyó un espacio donde la atención al cliente y el compromiso humano eran tan importantes como la calidad de la cocina.

"Mi primer recuerdo siempre será mi padre detrás del mostrador, con su mandil, su camisa blanca y su corbata negra, atendiendo a todo el mundo con respeto. Era una persona muy conocida en Sevilla y ayudó a muchísima gente", recuerda emocionada su hija.

La huella de Benito Díez Fernández

La huella de Benito Díez Fernández sigue viva en innumerables historias que todavía hoy llegan a las puertas del establecimiento. Muchos médicos que estudiaron en Sevilla durante aquellos años continúan visitando el Bar Plata para recordar cómo pudieron seguir adelante gracias a la ayuda que recibieron cuando apenas tenían recursos. “Mi padre gestionaba el bar del hospital. Él tenía la concesión de la cafetería del entonces Hospital Universitario Virgen Macarena y nunca dejaba sin comer a quien lo necesitaba. De hecho, algunos me cuentan que sacaron la carrera gracias a mi padre”, explica Macarena Díez.

Macarena Díez Gómez, actual gerente del Bar Plata.

Macarena Díez Gómez, actual gerente del Bar Plata. / El Correo

Esa vocación de servicio sigue siendo una de las señas de identidad del negocio. También lo es una cocina que ha sabido mantenerse fiel a las recetas tradicionales sevillanas y andaluzas. Platos como el bacalao con tomate, las espinacas con garbanzos, las tortillitas de bacalao o la ensaladilla continúan ocupando un lugar destacado en una carta que ha evolucionado con el tiempo sin perder su esencia.

Cocina tradicional en La Macarena

70 años después de que la familia asumiera las riendas del establecimiento, el Bar Plata sigue siendo un punto de encuentro para vecinos, visitantes y amantes de la gastronomía tradicional. Un espacio donde la historia de Sevilla se mezcla con las vivencias de quienes han encontrado entre sus paredes un lugar familiar. Por eso para Macarena Díez Gómez, esta celebración tiene un profundo significado emocional.

"Brindaría porque estos 70 años hayan sido un homenaje a Sevilla. Espero que mi padre esté orgulloso de la labor que sus hijos y sus herederos hemos realizado desde que él nos dejó.” Una afirmación que resume perfectamente el vínculo entre el establecimiento y su entorno. Porque, como ella misma asegura, "parte de la Macarena es Bar Plata y parte de Bar Plata es La Macarena". Por eso la efeméride sirve para rendir homenaje a una forma de entender la hostelería basada en la cercanía, el trabajo y el compromiso con el barrio. Una esencia compartida que, siete décadas después, sigue más viva que nunca.

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