La historia oculta del monasterio de San Isidoro del Campo: tinajas de aceite, una red de riego, ánforas y 25.000 tejas
La Junta de Andalucía actúa por primera vez sobre los espacios agrícolas del monasterio, facilitando la futura apertura al público de diversas dependencias

Patricia del Pozo, en su visita a las obras de rehabilitación del Monasterio de San Isidoro del Campo, en Santiponce / Europa Press
J. A.
Las obras de rehabilitación del monasterio de San Isidoro del Campo están sacando a la luz una parte hasta ahora oculta de la historia de este monumento ubicado en el término municipal de Santiponce. Por primera vez, con una inversión 2,9 millones de euros, se está actuando sobre los espacios agrícolas. Y está intervención está permitiendo acercarse a detalles hasta ahora desconocidos del sistema hidráulico, las tinajas para el depósito de aceite, las cubiertas o incluso la cronología que hasta ahora se conocía sobre este Bien de Interés Cultural.
La intervención arqueológica, visitada este lunes por la consejera de Cultura, Patricia del Pozo, se está realizando sobre unos 7.000 metros cuadrados que estaban pendientes desde que la Junta asumió la titularidad con el objetivo de que pueda consolidar este enclave como paso previo para que puedan ponerse en valor y abrir al público el pósito, la almazara y el almacén.
Cuáles han sido los hallazgos
Los trabajos realizados durante los últimos cuatro meses han permitido revisar la cronología de la que hasta ahora se tenía constancia. Así, tanto la almazara como el pósito fueron levantados en el siglo XVIII. Por su parte el almacén fue edificado posteriormente sobre la traza del claustro de los Mármoles o el Aljibe, a finales del siglo XIX o principios del XX con un uso principalmente ganadero.
El sistema de riego ha sido una de las grandes revelaciones de los trabajos arqueológicos realizados. Así, se han descubierto pozos, arquetas, conducciones y sumideros que estaban desplegados en el patio que une el molino con el depósito de granos.
Del mismo modo, se han hallado grandes tinajas para el depósito de aceite, que se encontraban semienterradas en la almazara y algunos pavimentos de piedra con encintados geométricos. Los estudios han identificado una serie de ánforas que se emplearon para aliviar el peso de las bóvedas del pósito junto a sistemas de empalomado con canales hechos con ladrillo utilizado con la finalidad de aligerar las bóvedas. En total, dentro de esta intervención se han recuperado 25.000 tejas que serán reutilizadas en los techados.
Qué es el complejo agropecuario del monasterio de San Isidoro del Campo
La zona en la que se está realizando la intervención arqueológica está dividida en tres partes. Por un lado, la almazara que se localiza en la parte norte del conjunto. Consta de una nave de fábrica de ladrillo dividida en dos crujías por una arquería de arcos de medio punto sobre pilastras con cubiertas a dos aguas. El pavimento de piezas cerámicas presenta grandes tinajas semienterradas. Tanto las cubiertas como algunas pilastras de las arquerías presentan derrumbes y problemas conservación.
En segundo lugar, el pósito. Está en la zona central del conjunto edificatorio, en relación directa con la almazara con la que presenta el testero norte en común. Se trata de una edificación de dos plantas, de fábrica de ladrillo, con tres naves norte-sur, separadas por muros de carga. La planta baja está cubierta por bóvedas de cañón y de aristas, y la planta superior cuenta con una cubierta con estructura de madera. La cubierta de la nave central está resuelta con cerchas y las naves laterales con vigas. Esta edificación se encuentra adosada, en su paramento Este, a una edificación de nueva planta.
Por último el almacén se localiza en la zona central del conjunto, al sur del pósito. Se trata de una edificación auxiliar, antiguos corrales abiertos al este y en la actualidad cerrada por muros perimetrales de fábrica de ladrillo y con una línea intermedia de pilastras sobre las que cargan las vigas de madera que soportan la cubierta a dos aguas, que padece un fuerte deterioro.
El origen del monasterio
El monasterio de San Isidoro del Campo está situado en la localidad de Santiponce. Lo componen una serie de edificaciones de diversas épocas, desde el siglo XIII al XX. Fue declarado Monumento Artístico Nacional en 1872.
Tiene su origen en un privilegio otorgado por Fernando IV de Castilla, a don Alonso Pérez de Guzmán, Guzmán el Bueno, en 1289, en el que se concede la jurisdicción de Santiponce y la fundación de un monasterio con capilla funeraria para él y su mujer María Alfonso Coronel.
Fue desamortizado en 1835, iniciándose a partir de entonces una larga etapa de abandono y destrucción. Algunas de sus dependencias fueron destinadas a usos fabriles como la manufactura del tabaco y la cerveza. También fue cárcel de mujeres. A estos avatares hay que añadir los daños ocasionados durante la Revolución Gloriosa de 1868, mientras que en 1936 estuvo a punto de ser derruido.
Posteriormente, fue ocupado por una pequeña comunidad jerónima, entre 1956 y 1978. En la década de 1990, el monasterio fue objeto de una rehabilitación centrada en diversos espacios del enclave. Es actualmente propiedad de la Fundación Casa Álvarez de Toledo y Mencos que tiene suscrito un convenio de colaboración y cesión temporal de uso compartido con la Junta de Andalucía desde 1990. En 2002 parte de sus dependencias abrieron sus puertas al público tras una restauración desarrollada en el núcleo original del enclave en los años noventa del pasado siglo. En 2025 acogió a más de 38.000 visitantes.
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