Icónica Santalucía Sevilla Fest
Pablo Alborán convierte la Plaza de España en un ‘refugio’ para los sentimientos: “Yo siempre estaré para Sevilla”
Miles de personas han abarrotado la Plaza de España para reencontrarse con uno de los artistas más queridos de la música española en una de las noches más especiales de Icónica Santalucía Sevilla Fest
Hay conciertos que se escuchan. Y hay conciertos que se sienten. Lo que ha ocurrido este viernes 12 de junio en la Plaza de España pertenece, sin duda, a la segunda categoría. El emblemático escenario sevillano ha vuelto a vestirse de gala para recibir a Pablo Alborán, protagonista de una de las actuaciones más esperadas de esta edición de Icónica Santalucía Sevilla Fest.
Mucho antes de que se apagaran las luces, ya se intuía que la noche sería especial. Parejas abrazadas, grupos de amigos, familias enteras y seguidores llegados desde distintos puntos de Andalucía ocupaban cada rincón disponible de una Plaza de España que ha registrado una de las mejores entradas del festival.
La espera terminó cuando comenzaron a sonar las primeras notas de Clickbait. El malagueño apareció sobre el escenario entre una ovación impresionante y, apenas unos segundos después, dejó claro que aquello no iba a ser un concierto más. No tardó en llegar el primer guiño a Sevilla. Durante Clickbait, el artista proclamó un rotundo “Me quedo, Sevilla”, desatando los aplausos de un público que respondió con el mismo cariño que el malagueño le tiene a la ciudad.
Porque si algo distingue a Pablo Alborán es su capacidad para transformar un concierto multitudinario en una experiencia íntima. Como si cada canción estuviera siendo interpretada para una sola persona. Tras Tabú, animó al público con una sonrisa: “Esas palmas, esas palmas, que estamos en Sevilla”.
La respuesta fue inmediata. La conexión entre artista y público quedó sellada desde el primer momento.
“Sevilla, buenas noches. Estar aquí es un regalo. Esta noche, bajo este cielo que tantas historias ha visto pasar, mi reto es que este concierto se convierta en un recuerdo imborrable”, confesó antes de continuar con Quién.
Miles de voces acompañaban cada palabra mientras el artista observaba emocionado una Plaza de España completamente entregada.
“Qué suerte tenemos de poder compartir esto juntos. Volver a Andalucía siempre tiene algo especial, pero hacerlo en un lugar como este es un regalo”, añadió.
La fuerza de las canciones
La emoción fue creciendo con Me quedo, Vámonos de aquí y No vaya a ser, en una primera parte del concierto donde Pablo Alborán mostró la versatilidad de una carrera construida sobre la honestidad, la sensibilidad y la cercanía.
A diferencia de otros espectáculos donde el protagonismo recae en la puesta en escena o los efectos visuales, en el universo de Pablo Alborán todo gira alrededor de las canciones. Y Sevilla acudió preparada para cantar cada una de ellas.
Antes de interpretar ¿Qué tal te va?, el artista compartió una divertida anécdota inspirada en una seguidora que le había contado una historia sobre un antiguo amor y aquel clásico “solo somos amigos”. Las risas se mezclaron con los aplausos antes de que el cantante bromeara asegurando que aquella canción servía como “un pequeño exorcismo para todos nuestros ex”.
Después llegaron Tanto y otros de los grandes éxitos de su repertorio. La Plaza de España se convirtió en un inmenso coro capaz de acompañar cada verso desde el primer acorde hasta la última nota.
El Pablo Alborán más personal
Uno de los momentos más íntimos de la noche llegó con Mis 36 y Planta 7. Antes de interpretarla, el artista quiso dedicar unas palabras a los profesionales sanitarios y a todas las personas que atraviesan momentos difíciles.
“Esta canción va dedicada a quienes cuidan, ayudan y acompañan cada día en los hospitales. También a quienes están pasando por una situación complicada y necesitan esperanza. Esta canción es para todos ellos”.
El respeto y el silencio se apoderaron de la Plaza de España durante una interpretación cargada de sentimiento.
Poco después, la noche dejó una de sus imágenes más especiales. Pablo Alborán leyó una pancarta de un grupo de asistentes de la planta séptima del Hospital Virgen Macarena y los invitó a subir al escenario para compartir junto a él Perfectos imperfectos y Tu refugio.
Miles de teléfonos móviles iluminaron entonces el cielo sevillano mientras sonaba Algo de mí, creando una de las estampas más bonitas de toda la velada.
Cuando la Plaza de España canta sola
Y entonces llegaron los himnos. Los primeros acordes de Dónde está el amor provocaron una auténtica explosión de aplausos. La comunión entre artista y público alcanzó su punto más alto.
Con Perdóname, interpretada en una sorprendente versión con ritmo de bachata, el tiempo pareció detenerse. Varias generaciones compartían una misma canción, un mismo recuerdo y un mismo sentimiento.
Después llegó Pasos de cero y una de las grandes sorpresas de la noche: el estreno en directo de Tiempos bonitos, una canción recién terminada que el malagueño quiso presentar en exclusiva ante el público sevillano.
La puesta en escena alcanzó una nueva dimensión con Saturno. Una enorme luna presidía el escenario mientras miles de móviles convertían la Plaza de España en un universo de luces. La emoción terminó desbordando al artista, que no pudo contener las lágrimas.
“Lo de Sevilla es increíble. Cada vez que vuelvo aquí es un regalo. Las heridas descansan en Sevilla”, confesó visiblemente emocionado.
“Tener un mal día y que ustedes me curen, que me quiten los miedos y me devuelvan las ganas de disfrutar de la vida es algo que nunca podré agradecer lo suficiente. Por eso seguiré haciendo música y cantándole al amor”.
Los aplausos dieron paso a un cántico: “¡Pablo, Pablo, Pablo!”.
Entonces llegó otro de los momentos más especiales de la noche. Antes de interpretar Solamente tú, Pablo Alborán recordó sus primeros pasos en la música y su primera visita a Sevilla.
“Me acuerdo de la Sala Caramelo. Fue la primera vez que vine a Sevilla y agotasteis las entradas. Sevilla siempre estuvo en primera línea y yo siempre estaré para Sevilla”.
A continuación sorprendió al público invitando al escenario a la sevillana Carmen Ferre para interpretar juntos Desencuentro.
La emoción continuó con Por fin, recibida con una larga ovación, mientras el artista proclamaba un mensaje que resumía perfectamente el sentimiento de la noche: “¡Que viva el amor!”.
Un final para celebrar la vida
La recta final del concierto estuvo marcada por un emotivo vídeo que repasó distintas etapas de la infancia y juventud del artista.
Después, la energía volvió a elevarse con KM0, Prometo, Copiloto y Vívela, preparando el terreno para un desenlace tan festivo como emocionante.
Con La Fiesta, el público dejó por unos minutos las lágrimas para entregarse al baile. Más tarde llegaron Vivir y La vida nos espera, dos canciones que resumieron el mensaje que sobrevoló toda la noche: celebrar el presente, agradecer el camino recorrido y seguir creyendo en lo que está por venir.
El cierre definitivo llegó con Si quisieras. Una última canción para poner el broche de oro a un concierto que volvió a demostrar por qué Pablo Alborán ocupa un lugar privilegiado en el corazón del público español.
Y así, entre aplausos interminables, abrazos y emociones compartidas, la Plaza de España volvió a convertirse en algo más que uno de los escenarios más espectaculares del mundo. Durante unas horas fue refugio, recuerdo, celebración y banda sonora de miles de personas.
Y Sevilla, una vez más, se rindió ante la voz que mejor sabe cantar a los sentimientos.
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