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El Polígono Sur se rebela ante el riesgo de un "final amargo" para la residencia Flora Tristán de la UPO: "Su presencia desactivaba muchos prejuicios de la ciudad"

Miguel Ángel, que lleva cuatro años alojado en la residencia, subraya que los estudiantes allí alojados "hacían vida" en el barrio y defiende la labor que se realizaba desde este edificio

Residencia universitaria Flora Tristán.

Residencia universitaria Flora Tristán. / UPO

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Victoria Flores

Victoria Flores

Sevilla

La Residencia Flora Tristán nació en 2003 para darle vida al Polígono Sur. Esta residencia de estudiantes de la Universidad Pablo de Olavide buscaba ser un proyecto de integración único en la ciudad. Sin embargo, la falta de recursos y de inversiones en su mantenimiento hacen que su apertura para el próximo curso esté en el aire dadas las preocupaciones de la institución por la "seguridad" de los usuarios.

Miguel Ángel vive en la residencia desde hace cuatro años y defiende la importancia de esta institución para el barrio. El tiempo pasa y el barrio "se queda sin espacios públicos de calidad para reunirse". "El Polígono Sur está en una situación de abandono consciente", asegura este vecino, que lamenta que esta situación "va en consonancia con el desmantelamiento de los servicios públicos" del barrio.

Los residentes tendrán que recoger sus pertenencias, que cada verano se quedaban en la residencia a la espera de un nuevo curso académico, a finales de julio ante la posibilidad de cierre para acometer los trabajos. "Es un final amargo", lamenta Miguel Ángel, que tenía prevista su marcha para las próximas semanas y ve como sus residentes se han encerrado en el edificio para protestar contra su cierre.

El Proyecto social

Hace años que la propia residencia redujo sus plazas, que en la actualidad incluye 80 viviendas y 170 plazas, al cerrar uno de sus bloques. Esto, sumado al cierre del centro comunitario de El Esqueleto y la Factoría Cultural del Polígono Sur los fines de semana, según explica este vecino, reducen las posibilidades de muchos de sus habitantes y les dejan "sin refugios climáticos" ahora que el calor aprieta.

En este tiempo, los jóvenes se han hecho a la vida del barrio y algunos viven allí desde hace cinco o seis años "Hacen vida allí, compran en los comercios del barrio", cuenta este residente, que asegura que "su sola presencia desactiva muchos prejuicios que tiene la ciudad". Además, sostiene que la "mayoría de los trabajadores" son vecinos del barrio y trabajan en la residencia desde hace ya décadas.

La Universidad pública lamenta en un comunicado a la comunidad universitaria que se han detectado 39 incidencias tras un informe externo realizado en agosto del pasado año de carácter "graves o críticas y requieren atención prioritaria". Así, subrayan la necesidad de "acometer actuaciones de renovación, adecuación y modernización que permitan garantizar plenamente la funcionalidad de las instalaciones".

La UPO teme por la "seguridad" de becarios y residentes

Sin embargo, en la institución universitaria, que temen por la "seguridad" de los usuarios, lamentan que, debido a la situación financiera que atraviesan las universidades públicas andaluzas en general y la "la situación de profunda inestabilidad financiera" de la UPO en particular, dificulta la posibilidad de acometer las reformas necesarias. En las próximas semanas, la UPO informará sobre el futuro de la residencia.

Los jóvenes que se han encerrado este lunes en la residencia para denunciar la situación aseguran que en la UPO "no se han preocupado" por el seguimiento social del Proyecto. De hecho, denuncian que son los becarios y los residentes de la residencia quienes han encabezado "esta lucha". "Hemos cargado sobre nuestros hombros el peso del Proyecto Social durante los últimos años, con apenas recursos ni indicaciones".

Pese a la defensa del proyecto por parte de la propia Universidad, los residentes y becarios lamentan que su posible cierre podría suponer el final de este Proyecto Social. "Todos entendemos que si es una obra es temporal, pero ¿cómo reanudas un proyecto social?", se pregunta Alicia, una de las afectadas que se ha encerrado. Tanto Miguel Ángel como la joven lamentan que "no se sabe lo que va a ocurrir" en los próximos meses.

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