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La infraestructura invisible que protege Sevilla ante los nuevos escenarios climáticos

EMASESA refuerza sus infraestructuras “invisibles” y proyecta una planta clave para garantizar el suministro de agua ante futuras sequías y episodios climáticos extremos

Embalse El Gergal.

Embalse El Gergal. / El Correo

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Irene Cabello

Irene Cabello

La sequía y la desertificación se han convertido en dos de los grandes retos ambientales de nuestro tiempo. Por eso, en el marco del Día Mundial contra la Desertificación y la Sequía, cobra especial relevancia todo aquello que, aunque permanece oculto bajo nuestras calles, resulta esencial para proteger el agua, reforzar la seguridad de la ciudadanía y preparar las ciudades frente a escenarios climáticos cada vez más extremos.

De un invierno de lluvias torrenciales a un verano de sequía y desertificación

Tanque de Tormentas ubicado en la Avenida de Kansas City.

Tanque de Tormentas ubicado en la Avenida de Kansas City. / El Correo

Aunque los meses de enero y febrero de 2026 han sido “los más lluviosos de los últimos 47 años en el área metropolitana de Sevilla”, esta realidad no elimina el riesgo de sequía. Al contrario, pone de manifiesto una de las principales consecuencias del cambio climático: la alteración de los patrones de lluvia, con episodios más intensos, concentrados y difíciles de gestionar, seguidos de periodos prolongados de calor y escasez de agua.

En este contexto, Sevilla ha contado con una barrera protectora fundamental. La inversión y la planificación realizadas por EMASESA han permitido reforzar la seguridad de zonas densamente pobladas y municipios del área metropolitana frente a una meteorología cada vez más extrema.

No obstante, la gestión del agua no entiende de estaciones. Es precisamente en los periodos de buen tiempo y mayor presión sobre los recursos hídricos cuando resulta imprescindible planificar, anticiparse y preparar las infraestructuras tanto frente a futuras sequías como ante posibles episodios de lluvias.

Proyecto estratégico: una desalobradora para Sevilla y su área metropolitana

Vista cenital de los decantadores y filtros de la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) El Carambolo.

Vista cenital de los decantadores y filtros de la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) El Carambolo. / El Correo

En línea con esa necesidad de anticipación y adaptación frente a los extremos climáticos, EMASESA ha desarrollado un anteproyecto clave para asegurar el suministro de agua ante futuras sequías: la Desalobradora.

Datos clave del proyecto

  • Presupuesto e inversión: 60 millones de euros.
  • Plazo de ejecución: 2 años.
  • Funcionamiento: Captación de aguas en el estuario del Guadalquivir, aguas abajo de la presa de Alcalá del Río.
  • Tratamiento: El agua se bombeará hasta la conducción Gergal-Carambolo y se dirigirá a la estación de tratamiento de agua potable (ETAP) Carambolo, donde se tratará en una planta de tecnología avanzada con membranas de ósmosis inversa y nanofiltración.

Esta iniciativa permitirá mantener el suministro incluso en los peores escenarios climáticos gracias al aprovechamiento del agua del estuario del Guadalquivir.

Invertir para proteger

EMASESA mantiene activa una línea de trabajo centrada en la investigación, el análisis y el modelado de la totalidad de su red de saneamiento, una labor que le ha permitido conocer con mayor precisión el estado de las infraestructuras y establecer prioridades de actuación.

Se han puesto en marcha actuaciones por valor de 121,8 millones de euros en los últimos 3 años.

Manuel Romero.

— consejero delegado de EMASESA.

En este sentido y pese a las limitaciones existentes, Manuel Romero, consejero delegado de EMASESA destaca que “en los últimos 3 años se ha realizado una importante inversión que ha permitido finalizar y poner en marcha actuaciones por valor de 121,8 millones de euros destinadas a la mejora y renovación de la red de saneamiento y sus principales infraestructuras, como colectores, redes y estaciones de bombeo”.

Contenido interactivo de EMASESA.

Aun así, los Planes Directores de Saneamiento ya han identificado nuevas necesidades inversoras que alcanzan los 500 millones de euros en infraestructuras adicionales.

El camino hacia la Justicia Hídrica

Para el consejero delegado de EMASESA, invertir en prevención supone también avanzar en Justicia Hídrica, un concepto que implica garantizar que el servicio de agua y saneamiento no se vea interrumpido y que todas las personas cuenten con la misma protección, con independencia del lugar en el que vivan.

“Estas inversiones no pueden recaer únicamente en una empresa pública local o metropolitana, sino que requieren la cooperación entre administraciones, así como el apoyo de fondos europeos, del Gobierno de España y de la Junta de Andalucía”, señala Romero.

Desde esa perspectiva, la compañía sitúa la planificación, la anticipación y la colaboración institucional como elementos clave para reforzar la red de saneamiento y responder a los retos presentes y futuros del ciclo integral del agua.

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