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La Escuela de Artesanos de Gelves da forma al retablo cerámico de la Macarena de Manolo Cuervo: "Lo verá desde donde esté"

El pintor eligió antes de morir la versión y el marco de la obra que un grupo de alumnos del taller del ceramista Ángel Lora ultima para su colocación en la calle Escoberos a instancias del Ayuntamiento de Sevilla

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Patricia Godino

Patricia Godino

SEVILLA

"No ha podido verlo terminado, pero se fue sabiendo que el retablo estaba en marcha y cuáles eran las manos que iban a crearlo". Quien habla es Ángel Lora, profesor del taller de pintura y cerámica de la Escuela de Artesanos de Gelves, donde estos días un grupo de alumnos trabaja en un encargo muy especial: convertir en retablo cerámico una de las versiones del cartel de la Macarena que Manolo Cuervo realizó para la Semana Santa de 2019. La obra, compuesta por 70 piezas y un metro de ancho por 1,30 metro de alto, se colocará en una fachada de la calle Escoberos, en el barrio de la Macarena, el mismo territorio sentimental que el pintor y diseñador tantas veces recorrió antes de su muerte, el pasado 2 de julio.

No es un cartel cualquiera. Es una de las imágenes más icónicas de Cuervo, una Macarena pop, urbana y barroca a la vez, que trasciende generaciones, identidades cofrades y fronteras estéticas. Y tampoco es un encargo cualquiera para la escuela de Gelves, conocida entre los ceramistas como "la Universidad de la cerámica", con encargos que van desde la iconografía cofrade a trabajos para la fábrica de Pickmann: lo que empezó como una iniciativa municipal para rendir homenaje al artista se ha convertido, en palabras de Lora, en una obra que les está "llegando muy adentro a todos".

Artesanos amateurs, parados que ven en la cerámica un nicho de mercado y una salida profesional, artesanos que quieren reciclar sus conocimientos, hombres, mujeres, jóvenes, mayores... "En este proyecto están trabajando 12 alumnos, de entre 20 a 60 años, hay sacerdotes, feligreses, agnósticos... ", cuenta sobre este grupo del Curso de Pintura Decorativa Artesanal sobre Soporte Cerámico, de esta escuela dependiente del Servicio Andaluz de Empleo de la Consejería de la Junta de Andalucía. Un grupo diverso, colorista y ajeno al canon que tanto se parece a la obra de Cuervo en realidad. "Todos entienden que Manolo Cuervo fue muy valiente al llevar el barroco a su terreno, al estilo pop y urbano que caracterizó su obra y luego está la Macarena, que es la señora de Sevilla... y te lo dice un trianero", explica este profesional del arte sacro y ceramista que ha consagrado su vida a este arte desde los años 80.

El punto de partida de este encargo del Ayuntamiento de Sevilla, explica Ángel Lora, es Fernando Mañes, recién designado concejal de Financiación Europea y, desde su entrada en el gobierno con José Luis Sanz, el hombre de la cultura, con especial sensibilidad para el arte contemporáneo.

La idea de llevar a la cerámica esta obra nes estaba hace tiempo en su cabeza, pero, como casi siempre, las cosas de palacio -la Administración- van despacio. "A Manolo le hice una propuesta para una exposición en el Centro Cerámico Triana para hacer una actualización de los retablos y murales cerámicos costumbristas; la idea era trabajarlo con él y otros artistas contemporáneos que hubieran abordado esta temática cofrade en su obra... Se entusiasmó con la idea pronto", recuerda en conversación con El Correo de Andalucía. Y de esa idea nació que su Macarena como retablo cerámico estuviera en el barrio: el barrio de sus paseos por la calle Feria y el Jueves, el de sus cervezas con amigos por la Alameda, el de su visita al Arco, el de las charlas con otros colegas pintores... el de su obra, repartida en un buen puñado de salones de amigos y coleccionistas.

El 15 de mayo Cuervo decidió que versión de la Macarena quería inmortalizar en un retablo

La recaída de la enfermedad de Manolo aceleró ese deseo compartido. El 15 de mayo pasado Mañes, Ángel Lora y Juan Manuel Anguas, el director de la escuela, visitaron a Manolo en su casa, en Castilleja de la Cuesta, casi un museo de arte contemporáneo. "De las cuatro versiones del cartel, Manolo eligió la versión que quería, eligió incluso el marco acordonado que quería... Echamos una jornada que se quedará grabado para el recuerdo por su calidad como artista pero también por su humildad. Nos dio una lección de vida a todos", recuerda Lora.

"Contactamos con la hermandad, se planteó el tamaño, la ubicación, las gestiones con Urbanismo...", explica Mañes sobre unas tareas, en las que participó también el pintor y amigo de Cuervo Ricardo Suárez, que se intentaron acelerar al máximo para llegar a tiempo... "Con toda la pena de que no pueda verlo, pero se fue sabiendo que se estaba ejecutando y donde iba", explica.

En su perfil de Instagram, Ángel Lora -Pintor de loza en Instagram-, ha querido compartir los recuerdos de aquella tarde en la que planificó la que, en realidad, se entiende como su última obra, aunque sea ejecutada por otras manos: "Estar con él para planificar algo muy especial: reproducir en cerámica su famoso cartel de la Macarena de 2019. Hablar con él en su hogar y taller fue un subidón de inspiración y sobre todo una lección de vida que de modo personal no se olvida. Ese cartel de la Macarena es el ejemplo perfecto de cómo romper moldes: unió el arte de la calle con el sentimiento cofrade más puro. Ahora mismo, el grupo del curso de pintura cerámica de la Escuela de Artesanos de Gelves estamos volcados en cuerpo y alma en este proyecto. Lo que empezó como una iniciativa del Ayuntamiento de Sevilla para rendirle un posible homenaje, se ha convertido para nosotros en algo muy personal. Traducir sus pinceladas llenas de energía a la cerámica es un reto increíble, pero nos estamos implicando con muchísima ilusión y saber hacer".

Y, sin duda, es un reto: "Son colores muy complicados de conseguir en cerámica, de hecho, el fucsia -tan característico de la obra de Cuervo- es imposible en pinturas minerales, pero hemos conseguido un rosa muy similar en óxidos minerales...", explica Lora.

El barrio entero espera con ansia poder ver cada día, en la fachada de la calle Escoberos, esos colores de la Macarena con los que soñó Manolo Cuervo. "Si Dios quiere, lo verá desde donde esté".

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