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Así luce el histórico Pebetero Olímpico de la Expo 92 después de su restauración

La intervención municipal ha reforzado la estructura y recuperado el color original del elemento que se encontraba en el Pabellón del Comité Olímpico Internacional durante la Expo'92

Antes y después de la restauración del pebetero de la Glorieta Olímpica, levantado para la Expo'92, junto al puente del Alamillo

Antes y después de la restauración del pebetero de la Glorieta Olímpica, levantado para la Expo'92, junto al puente del Alamillo / Europa Press

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El Correo

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El Ayuntamiento de Sevilla, a través de la Gerencia de Urbanismo, ha culminado la restauración del Pebetero de la Glorieta Olímpica, una intervención que ha reforzado estructuralmente la pieza y recuperado su superficie cromática para devolverle la imagen que lucía durante la Exposición Universal de 1992, según han informado fuentes municipales a Europa Press.

La intervención forma parte de la estrategia municipal de conservación y puesta en valor del patrimonio urbano contemporáneo de Sevilla, prestando especial atención a aquellos elementos que constituyen un legado material de la Expo'92 y que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones de sevillanos.

El pebetero ocupó originalmente un lugar destacado en el Pabellón del Comité Olímpico Internacional (COI), también conocido como Pabellón Olímpico, durante la celebración de la Exposición Universal. Su historia encierra, además, una singularidad que lo convierte en una pieza única: fue el único lugar del mundo donde volvió a arder una llama olímpica una vez concluidos unos Juegos Olímpicos, un hecho excepcional que refuerza su extraordinario valor simbólico.

En el año 2000, coincidiendo con la creación de la actual Glorieta Olímpica, situada frente al recinto de la Cartuja, el pebetero fue trasladado a su emplazamiento definitivo como parte del programa de la candidatura Sevilla 2008. La glorieta fue inaugurada oficialmente el 2 de agosto de ese mismo año, convirtiéndose desde entonces en uno de los espacios más transitados del entorno de la Isla de la Cartuja.

Más de tres décadas después de la Exposición Universal, el pebetero continúa siendo uno de los testimonios materiales más representativos de aquel acontecimiento que transformó la ciudad y proyectó la imagen de Sevilla al mundo. Su conservación no solo preserva una pieza de indudable interés histórico, sino que contribuye a mantener vivo el legado de una exposición que supuso un hito en la modernización urbana y cultural de la capital andaluza.

Con esta restauración, la Gerencia de Urbanismo garantiza la preservación de una de las piezas más populares de la Expo'92, ejemplo de la diversidad y riqueza del patrimonio expositivo que dejó aquel acontecimiento internacional.

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