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Alejandra Navarro, periodista y Trianera del Año en la Velá de Santa Ana: "No concibo vivir en otro sitio que no sea mi barrio"

La galardonada, vecina del barrio de toda la vida, expresa su deseo de que Triana continúe preservando su "patrimonio cultural, histórico y humano"

Alejandra Navarro, Trianera de Honor.

Alejandra Navarro, Trianera de Honor. / M. G.

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Victoria Flores

Victoria Flores

Sevilla

La periodista Alejandra Navarro lleva toda su vida viviendo en Triana. Su juventud recorre las calles Evangelista, San Jacinto o Pureza -"Solo para ir a la Facultad tuve que cruzar el río", bromea- y el viejo Arrabal le ha devuelto su lealtad. Este año, el comité de la Velá de Santa Ana la ha nombrado, junto al también periodista y pregonero de la Semana Santa, José Antonio Rodríguez; Trianera del Año.

Esta trianera recibió la llamada del director del distrito, Joaquín Saravia, a punto de coger un avión en el aeropuerto de Praga. "Pensé que era algún lío del periódico", confiesa la subdirectora de ABC de Sevilla, que asegura que "jamás se pasó por la cabeza" que en el barrio se hubieran acordado de ella. La periodista cuenta que aunque sí que es cierto que hace "mucha vida en el barrio", pero que es "una persona anónima".

Los padres de Alejandra siempre han vivido en Triana, primero en la calle Evangelista y luego junto al colegio de los Maristas. Cuando la periodista se casó, también con un trianero que conoció en el Instituto Triana -"Le decíamos el Triana II para diferenciarlo del Vicente Aleixandre, al que llamaban el Triana", recuerda-, no lo dudaron y se quedaron a vivir en el barrio, la principio en Alfarería y ahora en Castilla.

La gente de Triana

"No concibo vivir en otro sitio que no sea mi barrio por tener cerca a mi familia, mi trabajo, por esa vida de barrio tan intensa que también se vive", asegura la Trianera del Año, que admite que se quedó "en shock" cuando recibió la noticia. "No doy crédito, en casa estamos encantados y felices", subraya para defender que "la gente de Triana es especial, tiene una capacidad de arroparte y una generosidad".

En este tiempo el barrio ha cambiado mucho, como ella misma lamenta. "Echo un poquito de menos el comercio de barrio", explica para apuntar que, "no es que se pierda, sino que se transforma". Los bajos de las viviendas ya no son bares o fruterías, sino que se han convertido en viviendas. Así, esta vecina de la calle Castilla, donde proliferan los candados y los bloques de apartamentos turísticos, apunta que "se nota mucho la influencia del turismo".

La periodista lleva años dando titulares, pero cuando piensa en su barrio lo primero que se le viene a la cabeza son sus vecinos. Así, sostiene que le encantaría contar como "Triana siga cuidando de su patrimonio cultural e histórico, pero también el que no es tangible, el de la gente, de su forma de ser de su pasión, de su alegría, del trianero que con su esfuerzo sigue haciendo de Triana del mejor sitio del mundo para vivir".

Aunque no tiene un lugar de confianza en la Velá, sí que defiende que las casetas de la calle Betis siempre son "un punto de encuentro con amigos y siempre un punto fijo para tomar una cerveza y compartir unos momentos con amigos". Alejandra también disfruta de los Gozos de la Señá Santa Ana o los actos religiosos que organiza la parroquia, eso sí, pese a que le parece "muy divertido", nunca se ha atrevido a recorrer la Cucaña y terminar en el río.

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