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Velá de Triana

Los bares de la calle Betis se vuelcan en los días 'señalaítos' de la Velá: "Somos marca Triana, nos mueve seguir siendo ese faro para el barrio"

La Velá de Santiago y Santa Ana pone a prueba la capacidad de uno de los enclaves gastronómicos más concurridos de Sevilla, con el pescaíto frito como protagonista

VÍDEO | Los bares de la Calle Betis en marcha con los días 'señalaitos' de la Velá de Santa Ana

Los bares de la Calle Betis en marcha con los días 'señalaitos' de la Velá de Santa Ana / Marina Casanova

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Emma Rocha

Emma Rocha

La calle Betis vive en estos días todo un ajetreo de cante, baile, luces y mucha alegría. Coincidiendo con las jornadas de la Velá de Santiago y Santa Ana, bares y restaurantes de esta emblemática vía trianera frente al río Guadalquivir afrontan un auténtico maratón de trabajo, con las terrazas repletas, un constante discurrir de clientes y sus plantillas reforzadas para atender la elevada demanda de estos días.

Mientras miles de sevillanos y visitantes disfrutan del ambiente festivo a orillas del Guadalquivir, la hostelería se convierte en uno de los grandes motores de una celebración que, un año más, pone a prueba la capacidad de uno de los enclaves gastronómicos más concurridos de toda la ciudad. La Calle Betis, ubicación de esta fiesta popular conocida como la más antigua de Sevilla, se muestra como la pasarela ideal de casetas, puestos, bares, restaurantes y terrazas encargados de acoger esta fiesta trianera.

En la terraza Kiosko de las Flores, Miguel explica cómo la Velá de Santa Ana es mucho más que un incremento en la facturación, pues representa la esencia de Triana y el vínculo entre el barrio y sus negocios. "Somos marca Triana y eso supone muchísimas cosas", afirma, destacando que no se puede dudar que la celebración de esta fiesta trianera "se traduce de manera directa en más clientes, más dinero y más trabajo", especialmente durante los fines de semana.

La terraza Kiosko de las Flores durante los años treinta en contraste con la actualidad

La terraza Kiosko de las Flores durante los años treinta en contraste con la actualidad / El Correo

No obstante, matiza que su impacto económico continúa estando a la cola tras las grandes citas de la capital andaluza, como son la Semana Santa, la Feria o la Navidad: "La Feria es imbatible" "Solamente con la noche del pescaíto de la feria se hace más caja que cualquier otra de todo el año". Desde una terraza privilegiada con vistas al río Guadalquivir, Miguel explica cómo la Velá de Triana se lleva viviendo en este establecimiento desde hace "casi cien años".

Relata que quienes acuden al establecimiento no solo buscan disfrutar de una oferta gastronómica en la que el pescaíto frito -con puntillitas, tortillitas de camarones o boquerones como protagonistas- cobra un papel esencial, sino también vivir la identidad del barrio. "Lo que más nos mueve es seguir siendo esa especie de faro para Triana. La Velá nos da y nosotros le damos a la Velá", resume. En plena efervescencia de la fiesta del antiguo arrabal, el Kiosko de las Flores se convierte, además, en un refugio para quienes desean hacer "un ratito de calma dentro de toda la vorágine de la Velá" antes de regresar al ambiente de cante, baile y celebración: "Es como decir vale, me voy a relajar un poquito, comer agusto y ahora sigo en la marabunta de la Velá".

En contraste, esta terraza se mira frente a frente con otro establecimiento muy opuesto: Don Cammillo e Peppone, un restaurante especializado en cocina italiana con una oferta de comidas más orientada a turistas y visitantes. Al frente se encuentra Francisco José, que cuenta a este periódico que es durante las noches cuando el incremento de clientes resulta más evidente. “En una noche de Velá suele haber aquí diez u once mesas ocupadas para comer, en una semana normal son muchas menos”, explica, confirmando que “la facturación de la Velá de Santa Ana realmente se nota en un establecimiento como este”.

Restaurante Don Cammillo e Peppone ubicado en la Calle Betis del barrio de Triana

Restaurante Don Cammillo e Peppone ubicado en la Calle Betis del barrio de Triana / El Correo

La carta, protagonizada por pizzas, pastas y unos populares saquitos de pera, atrae a una clientela muy variada, con trianeros, sevillanos y turistas repartidos prácticamente a partes iguales. No obstante, reconoce que la fiesta también trae consigo algunos inconvenientes, como la necesidad de controlar el comportamiento de quienes llegan "más contentos de la cuenta", especialmente por problemas de civismo relacionados con el uso de los aseos. A pesar de ello, Francisco José destaca el carácter singular de esta celebración, poniendo en valor tradiciones como la cucaña y el ambiente que cada noche llena de vida a una fiesta "llena de simbolismos que no se enuentran en ninguna otra".

Si algo se puede concluir de esta ruta por los peones gastronómicos de la Calle Betis, que acoge la Velá de Santiago y Santa Ana junto a la dársena del Guadalquivir, es que diferentes enfoques -unos más tradicionales y arraigados frente a otros más comerciales y turísticos- tienen cabida en una fiesta que se siente y se entiende de muchas formas, y donde lo verdaderamente importante reside en disponer de lugares donde comer, beber y reponer fuerzas para seguir festejando en las noches intensas del verano trianero.

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