Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El caso del ladrón de las alcantarillas en la Alameda de Hércules: rompe los cristales de negocios con pocetillas y se lleva el cambio y el bote de los trabajadores

La dueña de uno de los negocios asaltados en Sevilla denuncia la inseguridad en la zona tras sufrir el robo de la caja registradora y el cambio

Imagen de una de las panaderías afectadas.

Imagen de una de las panaderías afectadas. / Cedida

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Domingo Díaz

Domingo Díaz

Dos extraños robos con el mismo modus operandi se han perpetrado en este mes de julio en la calle Calatrava de la Alameda de Hércules en Sevilla. El primero de ellos ocurrió el pasado 8 de julio en la panadería Manu Jara, que acababa de abrir siete días antes en esta nueva ubicación. El segundo se produjo el pasado lunes, en el bar El Antojo, el local que está prácticamente enfrente del obrador. La Policía Nacional está al tanto de lo ocurrido e investiga el caso: tiene en su poder un vídeo del varón, que accedió con guantes y con la cara tapada, en uno de los negocios.

La forma de actuar de este ladrón ha llamado la atención de los vecinos, que no recuerdan un caso igual aquí en años. Es llamativo, sin duda, al tratarse de dos negocios que están situados a solo unos cientos de metros de una comisaría de Policía Nacional y en la misma calle donde los miembros del GAR de la Policía Local guardan sus vehículos. La dueña de uno de los locales comerciales ha querido dejar constancia de "la inseguridad" que lleva sufriendo de un tiempo a esta parte.

El primero de los robos se llevó a cabo durante la madrugada del pasado 8 de julio. La nueva panadería de Manu Jara en la calle Calatrava llevaba abierta solo siete días. El día anterior merodeaba un hombre extraño por el lugar, señalan fuentes del caso a este periódico. El varón se había dejado ver a las puertas del negocio con un comportamiento extraño. Las cámaras de seguridad le grabaron aquella madrugada a las 4.35 horas en la puerta del negocio. A y 37 golpeó con la tapa de una alcantarilla. El agujero realizado era tan pequeño que parecía imposible acceder por él. Sin embargo, el ladrón con maña, como si fuera un contorsionista de circo, accedió al interior del local.

El botín que se pudo llevar fue de 100 euros, el cambio que habían dejado los trabajadores de la pandería en el interior. No había nada más. El vídeo grabado por las cámaras de seguridad muestran al hombre volcando la caja registradora y llevándose las monedas que había dentro. Abrió igualmente algunos de los cajones de un mueble que hay en la panadería, pero sin éxito.

El asalto perpetrado en el bar El Antojo fue similar. Ocurrió este pasado lunes y también se encontró la tapa de una alcantarilla junto a la puerta. En el local comentan que ha sido más el destrozo realizado que otra cosa. El único dinero que se pudo llevar el caco fue el del bote de los trabajadores. Con la premura, de este establecimiento se llevó la caja registradora, que los trabajadores dejan abierta precisamente para dejar constancia de que hay poco que robar más allá del cambio. El cajón del dinero lo encontró una vecina tirado en la calle aledaña.

TEMAS

Tracking Pixel Contents