Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

TRADICIONES

Ni caña ni tercio: los bares de Sevilla que se resisten a perder el 'tanque', la 'cortaíta' y el jarrillo de lata

Esta forma de servir la cerveza aún sobrevive en algunos establecimientos tradicionales del territorio hispalense

Ni caña ni tercio: los bares de Sevilla que se resisten a perder el 'tanque', la 'cortaíta' y el jarrillo de lata

Ni caña ni tercio: los bares de Sevilla que se resisten a perder el 'tanque', la 'cortaíta' y el jarrillo de lata

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Sarai Bausán García

Sarai Bausán García

Hay costumbres que forman parte de la manera de entender Sevilla y que se reconocen incluso en la barra de un bar. Tomarse una cerveza no siempre ha sido pedir una caña, un tercio o una pinta. Durante décadas, los sevillanos han utilizado palabras como 'tanque', 'cortaíta' o 'jarrillo de lata' para hacerlo, términos propios de la hostelería local que todavía sobreviven en algunos establecimientos del territorio hispalense.

Aunque estas formas tradicionales se escuchan cada vez menos, aún existen tabernas y cervecerías que las siguen utilizando como parte de su seña de identidad.

Pero para muchos ciudadanos, sobre todo más jóvenes o turistas, escuchar estas palabras en la barra de un bar puede llevar a confusión. Pues, en realidad, estos términos sirven para determinar el tamaño y el material del recipiente en el que se echará la cerveza.

Qué es un tanque de cerveza en Sevilla

Así, el tanque se presenta como un vaso de mayor capacidad que una caña o una cortaíta, pero que no llega al tamaño de un tubo de cerveza. Para garantizar que la cerveza se mantenga fría a pesar de su gran tamaño, los establecimientos suelen meter el tanque en el congelador para que la cerveza esté prácticamente helada.

Su capacidad exacta puede cambiar dependiendo del establecimiento, aunque suele identificarse con una cerveza grande. Durante años fue una medida habitual en las tabernas y cervecerías clásicas de Sevilla, especialmente entre los clientes de mayor edad.

Ahora, apenas son unos pocos los negocios que lo siguen manteniendo, y que sirve para identificar a esos establecimientos de Sevilla de 'toda la vida'.

La cortaíta, poca cantidad para beberla muy fría en Sevilla

Por su parte, la cortaíta busca responder a la demanda de que la cerveza esté helada en todo momento en una ciudad en la que las temperaturas altas son la tónica habitual.

Por ello, cuando se pide una cortaíta, la cerveza se sirve en un vaso ancho que no llega a llenarse hasta la mitad y que permite beber pocos tragos de cerveza, pero garantizando que en todo momento esté helada al no dar tiempo a que se caliente.

Así, a menor cantidad, menos tiempo puede pasar para que se caliente la bebida.

El jarrillo de lata para conservar el frío en los bares de Sevilla

Otra de las expresiones habituales en los bares de Sevilla es pedir simplemente una 'cervecita', que no es más que pedir lo que actualmente se conoce como una caña.

Y entre las formas de pedir la cerveza en la provincia hispalense, una de las que más llama la atención para los visitantes de fuera es el 'jarrillo de lata'.

En este caso, se trata de un curioso recipiente que consiste en una jarra metálica con asa, generalmente fabricada en aluminio o acero inoxidable, que se congela antes de llenarla de cerveza para que la bebida se mantenga fría en todo momento.

Así, el metal alcanza rápidamente una temperatura baja y permite conservar la cerveza fría durante más tiempo.

Bar Jota y su cerveza a menos de dos grados

A pesar de que cada vez son menos los establecimientos que sirven este tipo de tragos, aún se mantienen algunos que conservan esta tradición, como el Bar Jota, un negocio situado en el número 52 de la calle Luis Montoto, en pleno barrio de Nervión, en el que aún se puede beber la cerveza en tanque y tirada de forma tradicional.

El negocio abrió sus puertas en 1936 y presenta esta forma de servir la cerveza como una de sus principales señas de identidad, con el cuidado por la forma de tirar la cerveza y sus vasos helados como su secreto para que la bebida llegue a servirse a 1,4 grados bajo cero.

El Tremendo, una cervecería de toda la vida en Sevilla

También conserva esta costumbre El Tremendo, una cervecería situada en la calle San Felipe que ha sido nombrado establecimiento emblemático de Sevilla por su amplio recorrido e historia.

En este lugar, el tanque se ha convertido en uno de sus principales reclamos, donde la cerveza helada se acompaña por tapas tradicionales como los chicharrones, la mojama o el bacalao ahumado.

Jarrillos en San Juan de la Palma y la Bodeguita de Pilato

Y para quienes prefieran beber la cerveza en un jarrillo de lata, pueden encontrarlo en establecimientos como San Juan de la Palma o la Bodeguita de Pilato, situada en el número 34 de la calle San Esteban.

Este último local, especializado en vinos y tapas, permite además personalizar el recipiente. Una forma de recuperar uno de los elementos más tradicionales de las antiguas bodegas sevillanas y convertirlo también en un recuerdo del establecimiento.

Palabras que siguen presentes en los nombres de los bares de Sevilla

Pero la relación de Sevilla con estas formas de pedir cerveza no solo se refleja en su forma de servirla, sino incluso en los propios nombres de los negocios. Es el caso de establecimientos como La Cortaíta de Triana o la Cervecería El Tanque, que mantienen dos de estos términos más emblemáticos en sus denominaciones.

Tanques, cortaítas y jarrillos de lata continúan así formando parte de una tradición que todavía resiste en algunas barras y que hacen que Sevilla mantenga sus raíces y costumbres más emblemáticas.

Tracking Pixel Contents