8M. Día Internacional de la Mujer
Beatriz M. Carrillo, única gitana en el Gobierno de España: "Antes éramos mujeres con connotaciones liberales y ahora contraejemplo del progreso"
La política cordobesa se queja de las "etiquetas" que se le otorgan a su pueblo: "A las mujeres gitanas se nos clasifica y se nos reduce a un estereotipo y así ha funcionado a lo largo de todos los siglos"

Beatriz Carrillo / El Correo
"Trátame bien, con cariño, que la política es complicá", dice simpática Beatriz M. Carrillo (2 de junio de 1975, Palma del Río, Córdoba), primera y única mujer gitana en el Gobierno de España, antes de empezar la entrevista. Las dos legislaturas anteriores fue diputada en el Congreso por el PSOE y ahora es directora general de Igualdad de Trato y No Discriminación y contra el Racismo. No para un segundo, la conversación tiene que esperar unos minutos porque está reunida en la sede de Fakali, la Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas, de la que fue presidenta.
"Me cuesta mucho más trabajo hablar de mí", reconoce. No le gusta ni que le digan sus logros, como ser la primera gitana que llega al Ejecutivo. "A mí me asusta hasta eso", apunta con una sonrisa. "Confieso que me aterra cuando alguien me coloca la primera o la que más. Es una cosa que se responde también desde el machismo. A los hombres no les pasa. A los hombres los pones de líder y los hombres van. Las mujeres nos sentimos incómodas. Yo, a pesar de que soy segura y fuerte, me siento incómoda de esa ostentosidad. Con humildad y modestia, es la primera vez que entra una persona gitana en el Gobierno de España después de 46 años de democracia".
Para llegar aquí, ha tenido que romper algunos estereotipos. "Pero las gitanas han sido feministas de toda la historia", contradice. "Desde esos latigazos tan duros recibidos condenando a sus hombres a galeras, llevándolos a prisión, esclavizándolos… Las mujeres gitanas se quedaban solas. En aquellos tiempos eran el contraejemplo de la cultura machista que había. Eran libres y ya conciliaban la vida laboral y familiar. Tenían una imagen de unas mujeres muy perversas, muy rebeldes, indomables… El prototipo de la Carmen de Merimée, mujeres muy promiscuas, vistas con connotaciones muy liberales. Ahora hemos pasado al tiempo de ser un contraejemplo del progreso, porque somos mantenedoras de las ideas conservadoras de la familia. Fíjate que siempre nos están etiquetando con elementos que para nada nos sentimos así ni reflejadas".
Carrillo expone que habrá casos que cumplan los cánones "como en toda la sociedad, claro, no todas las mujeres tienen la misma perspectiva de futuro, de progreso ni de modelo de país, pero a las mujeres gitanas se nos clasifica y se nos reduce a un estereotipo. Así ha funcionado a lo largo de todos los siglos. Porque el contraste cultural permite a la sociedad mayoritaria reducirnos a un elemento tan fácil de que cuando ven a un gitano o gitana nos ven a todos". Se congratula porque hay una generación de mujeres gitanas "muy fuerte que ha tomado la batuta".
La cordobesa tiene tablas en la política. "No sé en qué momento concreto, pero entro porque vengo desde un ambiente muy político y con perspectiva gitana", reconoce. En la peluquería de su padre nació el PSOE de Palma del Río en clandestinidad, antes de que ella naciera. "Eso me hace ser una persona muy crítica, muy analítica, muy participativa, sobre todo en la parte que me tocaba", dice en referencia al pueblo gitano y al feminismo.
Sin embargo, también fue imprescindible a la hora de moldear su carácter la influencia de su madre, María Fernanda de los Reyes, que precisamente cumple años el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Habla de ella como "una revolucionaria, en cuanto a la influencia que ha ejercido sobre mí. Una mujer que se casó con 14 años (se divorció con 33) y que le ha enseñado a sus (tres) hijas [ella es la menor] que no repitieran su mismo modelo, que tuvieran oportunidad de prepararse, de estudiar y ser independientes".
Por eso para ella es tan importante este día. "Para mí el 8-M es todo eso, mi referente, que es mi madre, y mi referente, que es el movimiento feminista en el que muchas mujeres gitanas deberían ser referentes de todas esas mujeres que no lo son para que podamos sentirnos parte todas".

Beatriz M. Carrillo durante la entrevista con El Correo de Andalucía. / D. D.
Este año, además, la imagen de la campaña del Ministerio de Igualdad para el 8-M es Rosa 'la del delantal', una conocida gitana de Jerez, que aparece peinándose en referencia a una de las fotos más icónicas de su primo Juan Moneo Lara, El Torta: "Eso me evoca a comparar las situaciones de cómo ha sido la vida de mis abuelas y de las abuelas en general a como lo han vivido mi madre y las madres de toda la generación en la que yo he nacido, afortunadamente ya en democracia. Lógicamente, dices: qué afortunada soy, las condiciones en las que vivían, cómo se asumían papeles por parte de las mujeres y no había manera de cuestionarlo, cómo lo ha vivido mi madre, cómo lo hago yo… El cambio ha sido tan extraordinario que es lo que te permite ver cómo hemos avanzado y alcanzando cuotas mejores de igualdad con ese recorrido histórico. España y sobre todo nuestra tierra somos un elemento importantísimo. Muchas de las políticas que se han ido transformando vienen de aquí, de las andaluzas, de las feministas y mujeres y hombres comprometidos".
De la calle al Congreso
"Yo he sido muy activa desde los movimientos juveniles, feministas… Todo lo que lleva una mejora de la sociedad, la democracia, siempre he sido muy implicada. Puede venir por inquietudes y entorno, pero tu personalidad marca mucho, no dar por hecho que nos tenemos que conformar. La actitud marca mucho. Yo no soy una persona conformista", resume.
Por eso vio en la política "un elemento de transformación". "Sigo teniendo fe en ella para conseguir los retos. No hay que irse a lo macro sabiendo que hay muchas necesidades alrededor tuya. En eso, todo lo que puedo hacer es ayudar, sobre todo usando la palabra".
Diplomada en Trabajo Social y licienciada en Antropología, reconoce la participación en ciudadana como un "lujo". Ella comenzó en la venta ambulante y fue ascendiendo a través de los movimientos sociales, pero otras no pudieron. "Todavía se dan estas situaciones en las que no se puede porque nos queda mucho que andar. Mi madre participaba pero las madres de antes no tenían tiempo de soñar porque tenían que ser la responsable de mantener la casa, la educación, etc. Había poco tiempo para dedicarte a la participación". De hecho, apunta que "las grandes feministas no vienen de las clases más desfavorecidas, las visibles son mujeres de una posición económica y social que te permitían tener mayores pensamientos, espacios para poder participar y reflexionar".
Ella ha podido dedicarse a participar y eso le ha costado algunas críticas. Antes no era consciente de todo lo que le decían, pero ahora que ha tomado distancia sí. "Me han servido siempre más de fuerza y es una característica que me llena de orgullo. Ahora miro hacia atrás y digo: ¡qué leona estaba hecha! Con prudencia y respeto, que nunca me ha gustado generar antipatías".
Le han llegado a decir que por entrar en política "dejaría de ser gitana". También por "estudiar, por moverme libremente". "Eso para nosotros es la mayor ofensa", expone. Fuera de su pueblo, por parte de mujeres ha escuchado: "No te vas a casar, no te aguantará ningún hombre". Explica que cuando era más joven le decían: "Das miedo. Eso, los hombres. Nunca lo entendí. Siempre he sido amable, no soy soberbia… Pero me decían que transmitía tanta seguridad que intimidaba y que los hombres quieren mujeres que cuanto menos opinen mejor. No me lo podía creer".
Otras compañeras le daban consejos. "Me decían: Beatriz, te tienes que hacer la tonta", reconoce. "La colonización patriarcal, machista, que ha tenido este país para que intentando protegerte tengas que hacer eso… Porque parece que el objetivo final es casarse, tener hijos, cumplir con los mandamientos de la ley de Dios. Yo no he aspirado a eso en la vida, tenía otros sueños, otros retos y no era algo incompatible, pero nos hemos criado con esos mensajes".
Beatriz habla de las mujeres siempre con un ojo en su pueblo, al que no descuida ni un segundo. "Las gitanas han tomado la batuta del activismo y la política. Hay una generación muy potente. Es un hecho victorioso. Las mujeres gitanas se incorporan tarde, por lo que tradicionalmente se entiende, a través del asociacionismo".
En las altas esferas, después de decirle que sí a Carmen Calvo y llegar a ser diputada en el Congreso, Carrillo trabajó en el Pacto de Estado por la Violencia de Género, siendo la presidenta de la comisión de seguimiento. "Es una enorme noticia para nuestro país el hecho de que se hayan actualizado las medidas, se hayan analizado las que no han funcionado bien para poderlas mejorar, porque queda por aplicar mucha de la normativa", afirma. No obstante, ella no cree que "falten normas, el problema mayor es la aplicación. Eso lo sabe cualquier jurista. Planes y leyes se aprueban pero hasta un periodo de tiempo no se empiezan a ver. Hasta que aterrizan... Es algo tan urgente que nos parece insuficiente, porque cada día hay miles de mujeres víctimas que tienen que proteger a sus hijos y tienen unas circunstancias difíciles y traumáticas. Llegar a esto nos desespera, porque los papeles son una cosa y luego la realidad es otra, pero hay que ponerlo en positivo porque esto salva vidas".
La violencia de género es uno de los grandes problemas de la sociedad y lo sufren las mujeres, por tanto, también las mujeres gitanas. "Con ciertos matices que sí le hacen más específica en ese caso", recalca. "Se tienen que tomar medidas, para intentar proteger a las víctimas. El entorno de las mujeres gitanas es muy extenso, de muchas familias, no forma parte de nuestro sistema de valor, porque si una mujer es víctima entran las familias a protegerlas y ahí hay un mecanismo que invalida como gitano al agresor. Pero se dan circunstancias donde no estás denunciando solo al agresor, sino a la familia entera. Por eso hay que hacer mucho trabajo desde la sensibilidad y la empatía para que esas mujeres no se sientan solas".
Carrillo pone el foco en "hacer mucha prevención en violencia de género, para que las mujeres detecten rápidamente cuando hay elementos que pueden empezar a vislumbrar que hay un maltrato. Hay que poner en alerta a las mujeres a las que no les llegan los recursos para que sepan que hay organizaciones que les pueden ayudar. Es verdad que hay sectores donde cuesta más trabajo. Muchas veces dicen: cómo vamos a denunciar, cómo me voy a ir a un centro con mis hijos… Eso no entiende clases, de etnia, ni de seguridad. Es el terrorismo machista el que más se manifiesta. Es un atentado a la democracia. Es un golpe muy duro. Nos hace ver que no somos la sociedad ejemplarizante como para ignorar lo que está pasando. Se asesina mujeres por el hecho de ser mujeres".
Carrillo pelea ahora desde el Ejecutivo. "Para mí es un orgullo que el presidente haya depositado su confianza en mí, como también la tuvo para que estuviera en las Cortes. Que en 46 años de democracia haya entrado solo una gitana te dice el panorama y la posición en la que está el pueblo gitano. ¿Cómo ha ocurrido esto? Yo estoy en un gran partido, que eso es la Champions. Para mí es una gran responsabilidad".
"Necesitamos sacar a los gitanos de los guetos"
Beatriz Carrillo siempre pone el foco en su pueblo. El estigma lo reconoce fácil. "Cuando dicen que los gitanos vamos todos juntos al hospital", ejemplifica. Ella lo ve un rasgo muy andaluz y signo de orgullo, de unos lazos familiares fuertes. "Ese es para mí el sentido de la humanidad y del progreso y no las revoluciones tecnológicas", apunta. "Lo importante es que no nos dejemos los derechos humanos atrás".
La que fuera diputada socialista sabe que cruzando Despeñaperros hay más estigma contra los gitanos. "Para los demás, aunque sepa que no, el estereotipo de los gitanos es el de los andaluces. El mecanismo es igual. Tu acento, tu manera de expresar que es muy particular, porque somos gente espontánea porque nos lo permite el clima, la propia cultura… Tenemos muy desarrollado el sentido de las relaciones sociales. Todo eso, que para nosotros es una enorme riqueza, te lo devalúan fuera". Comenta que ella eso lo cata rápida y lo "desmonta": "Más quisiérais vosotros pareceros a los andaluces". Eso no quita que en Andalucía no exista el antigitanismo, "porque aquí estamos en el podio de los lugares donde más discriminación se sufre. Quizás porque hay mayor tasa de población y eso permite más roce con los racistas. Aquí, choca, pero existe".

Beatriz M. Carrillo en una calle de Sevilla. / D. D.
Sabe que es una "referente" de las que necesita su pueblo. "Los tenemos porque hemos ido rebuscando y lo ponemos al servicio de todos nosotros. Se necesitan referentes para que no sigan machacándonos con nuestra cultura, nuestra identidad, porque lo que provoca es una ruptura y lleva al rencor. Si nosotros no entramos en el poder y el poder nos dice que somos malos, que somos gente que no somos queridas, se nos rechaza… Pues lo gitanos, ¿qué expectativas tienen? Si lo que te dicen desde que naces es que no vas a ser ni médico, ni abogado, ni abogada… Es muy complicado".
Reclama no mirar a los gitanos "desde el folclorismo". Las medallas están "muy bien", "y agradecida hasta la eternidad al Gobierno andaluz", pero "luego hay que traducirlo en realidad". "Necesitamos medidas. Necesitamos sacar a los gitanos de lo guetos. Estamos perdiendo generaciones de niños y niñas, es un drama enorme. Es una obligación política de poner énfasis en las personas que más ayuda necesitan.
La socialista asegura que queda "mucho por andar". En ese camino habrá que estar atento a la evolución del mundo y hay una cosa que es "para echarnos a temblar". Se refiere al "avance del fascismo". Porque "sabemos cómo empieza a abonarse el odio. Cómo empieza el poder de multimillonarios que no les importan las calamidades que padezca la sociedad, sino que quieren seguir acumulando riquezas a costa de atacar a los más débiles. Por eso hay que redoblar los esfuerzos, sobre todo desde posiciones progresistas que estén en contra del fascismo que se esté atando en Europa y en Estados Unidos. Da miedo, sobre todo a los pueblos que lo hemos sufrido".
Beatriz cree que los gitanos son "expertos en detectar amenazas" y por eso deben actuar. "Hay que hacer mucho más que ignorar como ha ocurrido. La ultraderecha está aquí porque la izquierda no le ha dado la importancia que le debería haber dado desde un principio. También por el tipo de políticas populistas que usan, con el dolor, ahí surge el fascismo. La izquierda tiene que reforzar el progreso para avanzar en derechos. Cuanto más fascismo, más democracia. No nos podemos quedar descolocados. Para los gitanos son una amenaza real. Cuando vi la reunión de Patriots en Madrid con Abascal, Meloni, Salvini, Orban… Todo el club de la ultraderecha que quiere imponerse para destruir nuestro modelo social y de convivencia... A mí me da horror".
A Carrillo le llama "mucho la atención" igualmente que partidos como Vox busquen el voto en el pueblo gitano. "Los manipulan de una manera aberrante. De hecho, lo han expresado varias veces: queremos a los gitanos, porque los gitanos son españoles. Como si te estuvieran perdonando la vida. Es decir, ¿a los que no son españoles los odias? Porque esos son hermanos míos.
Carrillo expone ideas durante casi una hora. Pero la mayor contundencia la muestra en este tema. "La ultraderecha no quiere ni a las mujeres, ni a los gitanos, ni a los gays, ni quieren a nadie… Todo eso les resulta un desprecio absoluto a su manera de querer vivir en un país. Nosotros para ellos sobramos. Lo que pasa que en la política los llevan a creer que los respetan y es una cosa enormemente dolorosa. Lo vemos EEUU, que los latinos acaban votando a Trump cuando pide un muro y dice que fueron los inmigrantes. Es muy doloroso. Se aprovechan de las capas más deterioradas de nuestras sociedades".
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