Migraciones
Samuel Nacar, el fotógrafo de los migrantes: "Las fronteras de Europa deberían ser siempre noticia"
El reciente World Press Photo ha contado su labor como fotoperiodista en la Fundación Cajasol, en el marco del proyecto EnfocAH de Médicos Sin Fronteras

Samuel Nacar, fotoperiodista especializado en migración / Cedida

Samuel Nacar (Barcelona, 1992) estaba en la Isla de Lesbos cuando miles de sirios llegaron huyendo de la guerra en 2015. Los europeos veían a esas personas llegar a sus costas sin poder hacerse una idea de cómo era el lugar que se veían forzados a dejar. La única pista que tenían de la crueldad de este conflicto eran los rostros de aquellas miles de personas que dejaban su hogar para adentrarse en lo desconocido. Diez años más tarde, el régimen de Al Assad caería y Nacar estaría entre los primeros europeos en ver de primera mano la realidad de la que trataban de escapar. Lo cuenta en su reportaje Las sombras ya tienen nombre, publicado en la revista 5W, a través de las historias de los que no pudieron salir de su país. El fotoperiodista ha pasado este martes 27 de mayo por Sevilla, participando en el debate EnfocAH: el fotoperiodismo entre fronteras organizado por Médicos Sin Fronteras.
Pero para eso faltaban algunos años. A partir de 2015, Nacar comienza una larga y prolífica carrera de periodista freelance en la que colaborará con medios como El País, elDiario.es o la Revista 5W. Cubrirá de todo, pero con la mira siempre puesta especialmente en las personas migrantes. "Sentí la responsabilidad como europeo de contar la historia que pasa en nuestras fronteras y cómo son nuestros propios estados los que permiten que sean tan peligrosas", explica el fotoperiodista, que reivindica especialmente las rutas migratorias más olvidadas, las que están más lejos de la atención mediática.
Soy feliz en mi precariedad
La Ruta Atlántica o la Ruta de los Balcanes han sido el foco de sus trabajos. Lugares olvidados por la prensa, pero en los que mueren personas constantemente. "Los medios, para que le den hueco a un espacio así, tiene que estar pasando algo en concreto que sea noticiable, muy noticiable". En parte por esta "dictadura del Breaking News" Nacar ha tenido que trabajar siempre como freelance. Explica que sería imposible dedicarse a estos temas un poco olvidados si estuviera en la plantilla de algún medio: "Soy feliz en mi precariedad en el sentido de que me genera esos espacios donde yo decido qué historias cuento".
Para Nacar, estas historias no son importantes solo a nivel humanitario, también tienen una relevancia política y social. "Nuestras fronteras siempre deberían de ser noticiables porque al final hablan de cómo Europa se está construyendo a través de no dejar entrar a otra gente a formar parte de nuestros estados".

Fotografía de migrantes en una abrca cerca de la costa italiana / Samuel Nacar (instagram)
Lo que el fotoperiodista cuenta lo hace justamente en uno de los momentos donde el debate sobre la inmigración en Europa se encuentra más radicalizado, con el surgimiento de fuerzas que piden impedir totalmente la entrada de migrantes o, incluso, como es el caso de AFD en Alemania, hablan de repatriación de ciudadanos de origen migrante. "Ya no podemos hablar sobre los beneficios de la migración en nuestra cultura o en nuestro sistema industrial o en trabajo", asegura Nacar al preguntarle sobre el auge de los discursos contra la inmigración. Añade que algunos periodistas especializados en migración han tomado al decisión de "irnos a lo más básico que es ¿podemos permitirnos que muera gente en nuestras fronteras?".
Esa vuelta a "lo básico" es producto de una realidad a la que Nacar no es ajeno: "En Europa ahora mismo el debate está tan politizado que hay mucho odio y mucho racismo en general". Sin embargo, él conoce no solo lo que estas personas arriesgan en estos viajes, sino también, desde hace unos meses, también de lo que huyen.
El viaje a Siria: la otra cara de la migración
Se acuerda perfectamente del día en que cayó el régimen de Al Assad. "Damasco cae el sábado a las cuatro de la mañana; el domingo estoy todo el día enganchado a la información y demás y por la noche empiezo a ver que se puede ir, que se puede entrar", explica Nacar, que al día siguiente estará hablando con el periodista Agus Morales, el martes estará quedando con él en Beirut y el miércoles estará entrando en la capital del régimen sirio.
A partir de ese momento el fotoperiodista tendrá la oportunidad de ver la otra cara de lo que llevaba diez años cubriendo, de documentar no la huida, sino la razón de la huida. En el reportaje que publicó en la Revista 5W, él y Morales cuentan las historias de una Siria recién liberada. Un país que se debate entre la celebración de los presos que salen de las cárceles y el sufrimiento de las familias que buscan a sus desaparecidos.
¿Está el público insensibilizado al horror?
Para realizar este proyecto los periodistas han tenido que afrontar retos de todo tipo. Se adentran en las cárceles donde el régimen torturaba, se entrevistan con prisioneros y familias. Uno de los mayores desafíos que se les presenta es cómo contar esta historia, cómo trasladar el dolor a un público que muchas veces desde los medios se piensa que está insensibilizado. Nacar no opina lo mismo. "Yo creo que no, que no hay una insensibilización del público. Creo que el público está supersensibilizado, que simplemente hay que buscar las herramientas para contar las cosas".
Pone de ejemplo el reportaje Menú de Gaza en el que a base de fotos de lso platos de comida de las familias palestinas, el periodista Mikel Ayestaran hace un crudo retrato de la hambruna en la franja. "Es normal que la gente no pueda establecer una conexión emocional cuando estás viendo cadáveres que están siendo quemados, porque es demasiado bruto para verlo", explica el fotoperiodista, que cree que hay que "buscar fórmulas para que alguien que no ha visto jamás una bomba, que jamás ha visto un cadáver, pueda sentirse identificado".
Explica que una de las fotografías que más ha llegado a la gente de su reportaje es la de un hombre que mira a cámara, una de las instantáneas más convencionales. Reconoce que algunas de las fotografías que representan escenas más crudas no han llegado tanto a los lectores, a pesar de que fueran de una calidad técnica superior o de que supusieran un mayor coste personal.
Para entrar primero fui y vomité, luego volví a entrar para ya estar como vacío y decir venga, ahora puedo
"Sí, sí sobre todo es el olor, el olor es muy fuerte", comenta Nacar mientras recuerda uno de los momentos más duros de su paso por Damasco: la visita a la morgue del hospital Al Mujtahid. Los cadáveres se acumulan en el suelo mientras los familiares buscan la cara de un ser querido. En mitad de esta escena de horror, Nacar se pregunta qué foto hacer. "Para entrar primero fui y vomité, luego volví a entrar para ya estar como vacío y decir venga, ahora puedo", explica.
Cuenta que uno de los dilemas de los fotoperiodistas es cómo afrontar este tipo de situaciones, no solo a nivel personal, sino también profesional. Tuvo una conversación con su editora sobre esta instantánea en concreto: "Era muy desagradable y creía que no era necesario. No generaba ninguna información extra el hecho de ver los cadáveres". Aunque está contento con su resultado final -la imagen de una mujer que se adentra en esta morgue y se tapa la cara para evitar el olor-, reconoce que le parece mejor la foto que hizo su compañero Aris Mesenis: "Lo que hizo fue entrar dentro la morgue y hacer la foto hacia la puerta, que es donde está todo el mundo mirando los cadáveres. Esa foto es muy mucho mejor".
Todo este trabajo le ha valido el reconocimiento del World Press Photo, un premio que le dan justamente por mostrar "el universo interior de personas que fueron despojadas de la libertad, pero no las victimizan", según destacó el jurado que le otorgó el galardón.
Finalmente Samuel Nacar pudo "cerrar ese círculo" que se abrió en el 2015 con unas escenas que cambiaron para siempre el rumbo de su carrera. Sin embargo, no ha parado de trabajar. Actualmente está codirigiendo Taranta, un documental sobre la desindustrialización en la provincia de Jaén que puede que vea la luz a finales del año que viene. Un trabajo con el que el fotoperiodista continúa su vocación de usar las imágenes para contar las historias de los que nuestra sociedad parece haber olvidado.
- Aprobados los nuevos complementos para funcionarios de Andalucía: el salario podrá subir hasta 15.000 euros
- Las lluvias llegarán a Sevilla con posibilidad de tormentas y podrían prolongarse dos días
- El Ayuntamiento de Sevilla pierde más de 880.000 euros en ayudas para familias vulnerables
- Los trabajadores de Ayesa, 'preocupados' por la venta al consorcio vasco: 'Reprochamos a la Junta su falta de proactividad
- Los grandes hallazgos arqueológicos en el subsuelo de Sevilla que precedieron a los de las obras del metro
- La provincia andaluza que acoge la única construcción humana del mundo que se ve desde el espacio
- Un muerto y un herido grave tras una colisión entre dos coches en San Juan de Aznalfarache
- Carmen Gavilán, historiadora sevillana: 'En las Atarazanas se resguardaban las galeras de la guerra