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LEY DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Encarni Martín, clienta del despacho de Los Morancos: "Tuve una corazonada y pensé que ellos no me iban a engañar"

Libres de Deuda ha conseguido la exoneración de 2.500.000 euros a una mujer de 56 años que llegó a una grave situación de insolvencia arrastrada por un un negocio de su exmarido

"Soy un daño colateral. No sabía nada de lo que estaba pasando. Sin embargo, lo sufría. Llamadas, cartas, avisos, amenazas... Bancos, juzgados, expedientes ", recuerda

Encarni Martín, clienta del despacho de Los Morancos

Encarni Martín, clienta del despacho de Los Morancos / CEDIDA

Madrid

El caso de Encarni Martín es uno de los últimos resueltos por Libres de Deuda, el despacho de Los Morancos que ayuda a personas en situación económica delicada a acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad. Su historia es reciente: en apenas cinco meses logró la exoneración de 2.500.000 euros. Este endeudamiento no fue fruto de su gestión personal, sino de un negocio de su exmarido que la arrastró a una situación de insolvencia insostenible que se extendió durante 14 años. Hoy, desde Sevilla, donde reside, Encarni, 56 años, lo relata con valentía: "No solamente no tienes nada, sino que además sientes que todo el mundo sabe que debes tantísimo dinero. Ese estigma, verte señalada, es terrible", confiesa.

Para entender su calvario hay que remontarse a sus inicios. Encarni se casó en 1994 sin separación de bienes. Tuvo dos hijos -"dos chicos maravillosos", describe- que le han ayudado a salir adelante. Su exmarido era socio, junto a sus hermanos, de una empresa hortofrutícola familiar de tercera generación. Ella, pintora, cuidaba de la casa y de sus hijos. Confiaba plenamente en la buena marcha del negocio y, por solvencia, accedió a figurar como avalista en diversas operaciones.

La crisis de 2008 golpeó a la empresa y la obligó al concurso de acreedores. La familia perdió su patrimonio.

Durante años la economía familiar fue holgada. Pero la crisis de 2008 golpeó a la empresa y la obligó al concurso de acreedores. La familia perdió su patrimonio. Su exmarido trató de rehacerse con nuevos negocios, pero las deudas arrastradas lo impedían. La pandemia supuso el golpe final: en 2023 llegó el divorcio. Fue entonces cuando Encarni tomó conciencia de la magnitud del endeudamiento.

"Un daño colateral"

Intentó retomar su vida laboral pero, después de tanto tiempo fuera del mercado, se le hizo imposible. Y, sin estar implicada en el negocio, empezó a sufrir las consecuencias: "Soy un daño colateral. No sabía nada de lo que estaba pasando. Sin embargo, yo lo sufría. Llamadas, cartas, avisos, amenazas… Gente que ni conocía. Bancos, juzgados, expedientes enormes que ni sabía lo que eran… ", recuerda.

Al divorciarse, Encarni despertó. "Empiezo a tomar acción como persona individual y autónoma. Yo pensaba que todo lo iba a solucionar él", confiesa

Vivía a la sombra, cuidando a sus hijos. Vulnerable, llegó a tener miedo de salir a la calle. "Cuando yo le decía a mi ex que habláramos de las deudas, no había comunicación", recuerda. "Un día te encuentras con la cruda realidad y dices: 'Si mi nombre no está en ningún sitio… '". Al divorciarse, Encarni despertó. "Empiezo a tomar acción como persona individual y autónoma. Yo pensaba que todo lo iba a solucionar él", confiesa.

Una noche, sola y desesperada en su apartamento, buscó en Internet y encontró Libres de Deuda, el despacho de abogados que Los Morancos pusieron en marcha en 2023. Conocía al famoso dúo humorístico desde hacía años y tuvo una corazonada: "Si están haciendo esto, ellos no me van a engañar". Pidió ser atendida en persona y encontró "oído, empatía, inteligencia emocional y soluciones reales". "Nos dijeron claramente: si vemos que tu caso no es viable, te lo vamos a decir. No te vamos a llenar de falsa esperanza. Y así fue", explica.

"La presión es enorme"

Desde 2023 hasta 2025, Encarni había estado tocando puertas de diferentes despachos. Sin éxito. "O me ignoraban o me pedían muchísimo dinero. No tengo medios, no tengo bienes, no tengo nada". Hasta que llegó Libres de Deuda. En apenas cinco meses le exoneraron (cancelaron) 2.500.000 euros. César Cadaval recuerda, en entrevista con este periódico, que, cuando la llamó para darle la noticia, ella no podía dejar de llorar.

"Esto le pasa a mucha gente cada día: responsabilizarse de deudas ajenas", zanja Encarni

Hoy Encarni lanza un mensaje rotundo, también de esperanza. De que se puede salir: "Cuando vives algo así, piensas que no vales nada. La presión es enorme. No hablamos de un mes, ni dos: fueron 14 años. Gente que parece bulldogs, lanzándose sobre ti. Debería estar prohibido. Te sientes insegura incluso como mujer. Yo no he hecho nada malo. Pero, ¿cómo se lo explicas a la gente?. Por fin soy libre, se ha terminado lo gordo, pero aún quedan cosas. Esto le pasa a mucha gente cada día: responsabilizarse de deudas ajenas", zanja.

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