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Calentamiento global

Más calor implica más tormentas extremas: esta es la "furia climática que se avecina"

Si el mundo no reduce emisiones drásticamente, ni siquiera las mejores adaptaciones bastarán para hacer frente a los cambios que llegan, alertan los científicos

Lluvias en Valencia.

Lluvias en Valencia. / EFE / Biel Aliño

Ramón Díaz

Ramón Díaz

El cambio climático está modificando el clima de la Tierra. La conexión entre calentamiento global e intensificación de los fenómenos meteorológicos extremos es un hecho constatado por la ciencia en numerosos estudios. El aumento de las temperaturas implica más humedad en la atmósfera, lo que desemboca cada vez más a menudo en lluvias extremas.

Así lo ha vuelto a constatar un nuevo estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Kioto, en Japón, que ha revelado una conexión alarmante entre el calentamiento global y la intensificación de las precipitaciones extremas. Estos hallazgos subrayan la urgencia de adaptar las estrategias de gestión de riesgos ante un clima cada vez más impredecible.

La investigación, publicada en ‘Scientific Reports’, demuestra que el aumento de las temperaturas está amplificando la capacidad de la atmósfera para retener humedad, lo que a su vez alimenta tormentas más destructivas. El equipo liderado por Tetsuya Takemi analizó décadas de datos meteorológicos y proyecciones climáticas, centrándose en cómo la humedad atmosférica modula la relación entre la temperatura y las precipitaciones.

El océano, amortiguador térmico

"La física básica nos dice que por cada grado Celsius de calentamiento, la atmósfera puede almacenar un 7% más de vapor de agua, según la ecuación de Clausius-Clapeyron. Pero hasta ahora no estaba claro cómo esta relación se traducía en lluvias reales", explica Sridhara Nayak, autor principal del estudio.

Zona inundada por las fuertes lluvias en la India, en 2023.

Zona inundada por las fuertes lluvias en la India, en 2023. / EFE / EPA / Harish Tyagi

Para resolver esa incógnita, los investigadores dividieron Japón en siete regiones climáticas y compararon registros históricos (1951-2010) con simulaciones para un escenario de +4°C de calentamiento global. Utilizando datos del Instituto de Investigación Meteorológica de Japón, identificaron patrones en días lluviosos definidos, aquellos con precipitaciones superiores a 1 mm, lo que equivale a 1 litro de agua por metro cuadrado.

El análisis mostró que las lluvias extremas (percentil 99) siguen fielmente la escalada térmica predicha por la física hasta los 21-27°C, dependiendo de la región. En Okinawa, la zona más meridional, este patrón persiste incluso a 27°C, mientras que en Hokkaido (norte) se limita a 21°C. "El océano actúa como amortiguador térmico en las regiones costeras, permitiendo que la relación calor-humedad se mantenga a temperaturas más altas", detalla Nayak.

Un fenómeno contraintuitivo

Sin embargo, el estudio revela un fenómeno contraintuitivo: los días más calurosos no son los de lluvias más intensas. "Cuando las temperaturas alcanzan su pico máximo anual, la atmósfera tiende a secarse, reduciendo las precipitaciones. El verdadero peligro surge en días ligeramente más frescos pero con alta humedad relativa, donde se conjugan el calor residual y la saturación de vapor de agua", advierte Takemi.

La investigación profundizó en el comportamiento de la humedad específica (cantidad de vapor de agua por masa de aire) a diferentes niveles de presión atmosférica. En capas bajas (altitudes entre 0 y 1,500 metros), la correlación con la temperatura sigue estrechamente la curva de Clausius-Clapeyron, con tasas de cambio del 6.8-7.3% por cada grado Celsius. No obstante, este vínculo se debilita significativamente por encima de los 5,500 metros de altitud.

Vista aérea de las inundaciones acaecidas en Lake Placid en Cairns, Queensland, Australia, en 2023.

Vista aérea de las inundaciones acaecidas en Lake Placid en Cairns, Queensland, Australia, en 2023. / EFE / Nuno Avendano

"En niveles medios y altos de la troposfera, la disponibilidad limitada de humedad y los procesos dinámicos complejos rompen la relación lineal", señala Nayak. Los datos de MERRA-2, un modelo de reanálisis de la NASA, corroboraron estos patrones verticales, confirmando que el ‘combustible’ para tormentas se concentra principalmente en las capas inferiores.

Proyecciones alarmantes

Las simulaciones para el periodo 2051-2110 auguran un escenario preocupante. En un mundo 4°C más cálido, las lluvias extremas aumentarían su intensidad entre 10-20 mm al día según la región. Este incremento se atribuye principalmente a dos factores:

Expansión térmica del rango de escalado: La relación lluvia-temperatura se extiende a valores 2-4°C más altos que en el clima actual.

Refuerzo dinámico: Los modelos muestran mayor actividad convectiva, con corrientes ascendentes intensificadas que transportan humedad a mayores altitudes.

Tormentas más organizadas y persistentes

"El gradiente vertical de temperatura se mantiene estable, pero el aumento de la velocidad ascensional en niveles medios sugiere tormentas más organizadas y persistentes", explica Takemi.

Calles anegadas en Ibiza debido a las intensas lluvias de hace unas semanas.

Calles anegadas en Ibiza debido a las intensas lluvias de hace unas semanas. / EFE / Sergio G. Cañizares

Pese a su solidez metodológica, los investigadores reconocen limitaciones clave en el estudio. La resolución espacial de 20 kilómetros en los modelos climáticos dificulta capturar sistemas nubosos de mesoescala, cruciales para precipitaciones extremas. "Necesitamos simulaciones de alta resolución que reproduzcan fielmente la interacción entre relieve, vientos y ciclones tropicales", reconoce Nayak.

Estos hallazgos coinciden con otras investigaciones recientes. Así, un trabajo paralelo realizado en 2023 en Australia halló tasas de escalado del 7 al 11% por grado Celsius, mientras que estudios en India anuncian incluso valores superiores al 10%.

El Mediterráneo no se libra

En el Mediterráneo, más de lo mismo: también se están intensificando las lluvias extremas, según ha constatado un estudio del portal Meteoclimática del CREAF (Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals) tras analizar 35 años de precipitaciones en las estaciones del Mediterráneo español.

Cómo afectará el aumento de las temperaturas a las precipitaciones.

Cómo afectará el aumento de las temperaturas a las precipitaciones. / Universidad de Kioto / Laboratorio Takemi

Esta consistencia transcontinental refuerza la urgencia de actuar. Los autores subrayan deben actualizarse los estándares de infraestructura crítica: sistemas de drenaje, presas y alertas tempranas. "Porque esto es solo el principio. Si el mundo no reduce emisiones drásticamente, ni siquiera las mejores adaptaciones bastarán frente a la furia climática que se avecina", alerta Takemi.

El mensaje final del estudio es claro: cada fracción de grado que se evite en el calentamiento global se traducirá directamente en vidas salvadas y daños económicos mitigados. "Comprender esta relación calor-humedad-lluvia no es solo ciencia: es supervivencia", concluyen los autores.

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