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Novedad editorial

Ana, testimonio con enfermedad mental: "Todavía se nos etiqueta de histéricas, locas o demasiado susceptibles"

Profesionales del Clínic denuncian que las mujeres siguen poco representadas en los estudios

"Los tratamientos van dirigidas al conocimiento científico basado en los resultados con hombres", lamentan

Una mujer oculta su rostro.

Una mujer oculta su rostro. / Crédito: Anete Lusina en Pexels.

Fidel Masreal

Barcelona

Ana tiene 45 años y sufre una enfermedad mental. El sistema tardó en diagnosticarla pese a antecedentes familiares. También su hermana mayor y la mediana han pasado por episodios de enfermedad mental. Ana -nombre ficticio porque prefiere preservar su intimidad, por lo que la fotografía de esta crónica no es de Ana- comenzó a recibir apoyo psicológico a los diecisiete años. Lo identifica con una situación de violencia familiar, desatención y abusos sexuales. Abusos por parte de un familiar cercano cuando tenía ocho años. También su madre fue víctima de ese hombre. Pero los abusos fueron silenciados. La relación con su madre fue más que difícil.

Seis brotes psicóticos

Todos estos antecedentes, explica, no fueron trabajados en las terapias a las que asistió desde los 17 años. No pudo explicar todavía los abusos. A los 40, cuando quedó embarazada, sufrió una "revolución hormonal" unida a un trastorno autoinmunitario. Posteriormente entró en perimenopausia. Perdió la conexión con la realidad, con pensamientos obsesivos. En el Hospital Clínic le diagnosticaron bipolaridad afectiva. Desde entonces está en tratamiento psiquiátrico. Toma medicación y lo agradece para "poder vivir la vida más en paz" tras seis brotes psicóticos.

Hacen falta directrices de prescripción adaptadas y específicas para las mujeres

Rosa Catalán, Rafael Penadés y Alba Roca

— Servicio Psiquiatría del Hospital Clínic de Barcelona

Ana denuncia la falta de respuestas a la perimenopausia, la falta de medicación adecuada. "El desconocimiento de lo que nos pasa a las mujeres hace que todavía se nos etiquete como histéricas, locas o demasiado susceptibles y se menosprecien los síntomas que sufrimos". Está indignada porque si hubiera sabido a tiempo lo que le sucedía, "el sufrimiento habría sido menor". Con todo, agradece el apoyo del Clínic y lamenta que exista una brecha de género en la medicina y que los medios de comunicación no informen mejor de ello.

Solo un grupo de amigas entendió lo que me pasaba porque muchas de ellas también lo habían vivido durante la perimenopausia. Yo no era un bicho raro

Ana

— Testimonio de salud mental en primera persona

El mensaje de Ana es uno de los testimonios de un libro con un título provocativo: "Ets una exagerada" ("Eres una exagerada"), que recoge la brecha de género en el tratamiento de la salud en 13 enfermedades diferentes, entre ellas la salud mental. Coordinado por Isabel Muntané, periodista y colaboradora de EL PERIÓDICO y Blanca Coll-Vinent, médica especializada en Medicina Interna en el Hospital Clínic de Barcelona.

"Las mujeres reciben sobremedicación por defecto"

Las diferencias de sexo y género en salud mental son diversas, y tienen que ver con factores de riesgo tanto psicosociales como biológicos. Tanto respecto a la estructura anatómica del cerebro, como por el período perinatal, como por las diferencias a la hora de mostrar síntomas en el caso de la esquizofrenia o por la diferente tolerancia a la medicación entre hombres y mujeres, así como por el período de la menopausia.

Pese a toda esta literatura científica, en la mayoría de estudios no se diferencia entre sexos y a menudo las mujeres están poco representadas por lo que "las directrices en relación a los tratamientos van dirigidas al conocimiento científico basado en los resultados con hombres", según detallan las profesionales del Clínic Rosa Catalán, Rafael Penadés y Alba Roca.

Esto tiene consecuencias concretas: "las mujeres reciben sobremedicación por defecto" y esto aumenta durante la ovulación y la gestación. Además, el estrés asociado a la menopausia, añadido al estigma social, puede contribuir a aumentar los síntomas y a incrementar la dosis de medicación de antipsicóticos en mujeres con esquizofrenia. "Hacen falta -concluyen- directrices de prescripción adaptadas y específicas para las mujeres, que tengan en cuenta los ajustes necesarios en las diferentes fases de la vida".

Una reclamación creciente

La demanda de estas profesionales sigue el hilo de una reivindicación creciente entre las profesionales y las personas afectadas. En el Congreso estatal de Psiquiatría celebrado en julio pasado se denunció que la brecha de género en salud mental es profunda. Los datos lo avalan: el 85% de los fármacos se prescriben a mujeres sin que haya una justificación científica que pueda explicar esta diferencia; ellas acuden menos a las consultas debido al estigma; todavía se infradiagnostica su dolencia, y la victimización es mucho más elevada. Hay consenso entre especialistas en que se trata de la punta del iceberg de una discriminación que no tiene que ver con factores hormonales y biológicos, sino con el estigma y el autoestigma.

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