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Tragedia ferroviaria

El accidente de Adamuz toca el corazón de un pueblecito de Zamora: Agustín Fadón, el camarero del Alvia, es la última víctima localizada

Badilla de Sayago, el pueblo donde nació el padre del trabajador, ha seguido muy de cerca las noticias del siniestro de de Adamuz

“No me puedo quitar de la cabeza la imagen de Agustín” cuenta una sayaguesa conocida del trabajador, que vivía en la localidad madrileña de Leganés

María del Mar Fadón: "Venía a casa diciendo que el tren temblaba, tenía que sujetar la cafetera de lo que se movía”

El trabajador se libró del accidente de Angrois, en 2013, al cambiar el turno con un compañero

María del Mar Fadón, hermana de Agustín que aparece en la foto.

María del Mar Fadón, hermana de Agustín que aparece en la foto. / Europa Press

Irene Gómez

Zamora

El gravísimo accidente de dos trenes en la localidad cordobesa de Adamuz ha golpeado de lleno a un pueblecito de la comarca zamorana de Sayago. Agustín Fadón, el camarero del Alvia que llevaba tres días desaparecido y cuyo cadáver ya ha sido encontrado, es originario de Badilla de Sayago. En este pueblo zamorano situado en el Parque Natural de los Arribes del Duero nació su padre y allí los vecinos han esperado expectantes noticias sobre la suerte del trabajador de 39 años que viajaba como tripulante en la cafetería del tren Alvia que salió de Madrid la tarde del domingo con destino a Huelva.

Agustín es bien conocido en Badilla donde sus padres tienen una casa que han arreglado para pasar temporadas en el pueblo. A él se le vio el pasado verano con sus niños y “de vez en cuando vuelve a lo largo del año” cuentan vecinos, impactados por una tragedia que se vive muy de cerca en el pueblo sayagués. “No me puedo quitar de la cabeza la imagen de Agustín” contaba una conocida del trabajador, vecino de la localidad madrileña de Leganés.

Desde que se conoció que Agustín Fadón iba en uno de los trenes, la noticia ha corrido como la pólvora y en las redes sociales se han sucedido las muestras de cariño con una familia, inconsolable ante la falta de noticias. En Badilla de Sayago vive familia directa del tripulante del Alvia que se encontraba entre los desaparecidos del accidente hasta esta tarde, cuando fuentes bien informadas han confirmado la identificación de la víctima.

María del Mar Fadón, hermana de Agustín, ha descrito a los medios de comunicación en estos días de incertidumbre y total desconsuelo una situación "desesperante" a lo largo de los tres días sin noticias. También ha contado cómo su hermano había realizado comentarios en casa sobre el movimiento del tren. “Cómo botaba hoy el tren, he pasado hasta miedo. Nos hemos tenido que agarrar", relata la hermana que les contaba Agustín. “Venía diciendo que el tren temblaba, tenía que sujetar la cafetera de lo que se movía”.

No era una sensación aislada. "Eso no era puntual. Muchos usuarios de Renfe se estaban quejando desde hace tiempo de que los trenes iban muy mal, que botaban mucho y que daban miedo", ha insistido ante las numerosas cámaras y periodistas.

La hermana del trabajador aseguraba que varios compañeros compartían esa preocupación. "Ir a trabajar con miedo es muy triste. Mi hermano ha pasado miedo en el tren y sus compañeros también", reitera. Un miedo que, ahora, resuena con más fuerza. "Ya avisó del mal estado de las vías y de cómo circulaban los trenes", subraya. Con todo, María del Mar ha contado que cuando le recomendaban a su hermano cambiar de trabajo, éste le decía siempre que no: "Le gustaba mucho”.

Se da además la circunstancia de que el trabajador descendiente de Sayago ya se libró por azar de la tragedia de Angrois, en Santiago de Compostela en el año 2013 que se saldó con 80 fallecidos, al cambiar en el último momento su turno a un compañero para permanecer en Granada, donde tienen familia. “De la segunda no se salva”, ha afirmado con visible emoción. Así lo recoge el Correo de Andalucía, periódico del mismo grupo que La Opinión-El Correo de Zamora.  "Cumplió 39 años el 3 de enero. Lo celebramos con sus hijos. Y ya no voy a volver a verle", lamentaba entre la rabia y la pena a los medios.

“Que rueden las cabezas que tengan que rodar. Esto no es culpa del ciudadano ni de Renfe. Es culpa de los de arriba", ha sentenciado la hermana de Agustín, señalando directamente al Ministerio de Transportes.

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