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Testimonio

Julia Cepas, voluntaria de Protección Civil de Adamuz tras el accidente ferroviario de Córdoba: "Desde esa noche, duermo mal, tengo muchos nervios y como frío dentro"

Vecina de Adamuz, participó en el rescate el domingo pasado y este martes ha regresado por primera vez a la zona del accidente con motivo de la visita de los Reyes de España

Julia Cepas, voluntaria de Protección Civil de Adamuz que participó en el rescate del accidente ferroviario.

Julia Cepas, voluntaria de Protección Civil de Adamuz que participó en el rescate del accidente ferroviario. / Manuel Murillo

Araceli R. Arjona

Córdoba

Julia Cepas es vecina de Adamuz y una de las voluntarias de Protección Civil de la localidad que el domingo por la noche acudió al lugar del descarrilamiento para ayudar a las víctimas. Hoy ha estado presente en la visita de los Reyes de España a la zona cero y ha regresado por primera vez al lugar donde se vivió toda la pesadilla, donde ha recordado lo que vivió. "Cuando alertaron de lo que había ocurrido, vino mi marido a casa, que también está en Protección Civil, con el jefe y otro compañero y me dijo 'esto es gordo', y me pidió que me fuera a Jefatura con un policía local".

Cuando se sumó a las labores de rescate, estuvo primero en el tren IRYO ayudando junto a los bomberos a sacar a los que intentaban salir de los vagones y después al Alvia, a unos 500 metros de distancia, en una zona de difícil acceso. "Llevábamos palas, unas camillas duras, para traer a los enfermos que estaban heridos porque allí, al otro lado de la vía, no podían entrar las ambulancias y había que traerlos hasta esta zona primera donde estaban todos los sanitarios". Asegura que la respuesta fue masiva. "Era un domingo por la noche, en pleno mes de enero, pero aquí se presentó todo el mundo". Julia asegura que todos los que acudieron aquella noche "son una maravilla de personas".

Imágenes grabadas para siempre

Hay imágenes que se le han quedado grabadas en la retina. "Me impresionó ver cómo los bomberos sacaban por el techo de un vagón a dos personas con las caderas rotas, uno de ellos una mujer que tendría 35 años, y un hombre más grande, que aunque pesaba más lo sacaron de momento y se lo llevaron", asegura, "se veía a la gente con heridas, con la cara llena de sangre, pero andando, algunos tendrían solo un golpe, pero la sangre es muy escandalosa". También recuerda a "otro hombre con un brazo roto que casi se desmaya porque no podía aguantar el dolor".

Cuando llegaron los sanitarios, montaron el puesto de 061 y fueron atendiendo a los que iban sacando de los vagones. "Fue todo una locura, no sabías dónde atender, dónde acudir, había tanta gente pidiendo ayuda". En muy poco tiempo, se movilizaron para traer grupos electrógenos y lámparas pero "en muchos sitios íbamos a oscuras, estaba organizado todo, pero en una situación así todo era un caos, había gente por todas partes, heridos muy graves y heridos más leves, fue algo horrible".

No puede olvidar lo que sucedió aunque no tiene demasiadas imágenes nítidas en la memoria. "Al ser de noche no se veía bien el horror que estaba ocurriendo", señala, "al volver de día, me he dado cuenta de lo que no vimos y he pensado Dios mío, si esto lo vemos de día...". Cuando intenta dormir, le cuesta. "Desde esa noche duermo muy mal, tengo muchos nervios y como frío dentro por todo lo que se vivió aquí".

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