Manuel Ibáñez, el último sastre de protocolo de Andalucía, tendrá su calle en Los Remedios: "Es un reconocimiento a una familia dedicada a este oficio"
El propietario de la tienda de la calle Asunción ha vestido a autoridades o a la Orquesta Sinfónica y ha presidido la asociación de comerciantes del barrio

Elizabeth Arria
Después del Puente San Telmo, en un rincón esquinado de la Plaza de Cuba está un sastre con pericia, un conocedor del hilo y de sus telas. Manuel Ibáñez, uno de los últimos sastres de protocolo en toda Andalucía. Su padre, Manuel Ibáñez Neri emprendió este negocio en la década de los 70 cuando aún era muy joven junto a su esposa, una herencia que traspasaría a su hijo, el actual propietario y portador de un apellido, que tendrá una calle con su nombre.
El pleno del Ayuntamiento de Sevilla aprobó este jueves la nueva nominación de la calle Virgen de la Consolación para cambiarlo a 'Sastre Manuel Ibáñez' con motivo de la trayectoria profesional de esta familia de sastres. "Es un reconocimiento que las instituciones de la ciudad han sabido valorar", destaca Manuel Ibáñez con una sonrisa, y añade que está "muy orgulloso".

Elizabeth Arria
Los comienzos de la Casa Ibáñez
Manuel padre, que ahora tiene 90 años, comenzó como recadero, "haciendo mandados" para un sastre, al poco tiempo "lo sentó el maestro" y le enseñó los básicos del oficio, se hizo "oficial", un subordinado al sastre, una posición en la que no se quería quedar, "yo no trabajo más para nadie", recuerda escuchar decir Manuel hijo a su padre.
Decidió abrir su primer establecimiento en la calle San Jacinto 108, y empezó el arte de cortar. Compañeros de la época de Manuel Ibáñez Neri dijeron que "era un desastre cortando hasta que aprendió", dice Manuel hijo, y explica que antiguamente no se enseñaba a cortar para que los aprendices no se fueran de las sastrerías. Al cabo de 2 años, con unos libros y mucha práctica aprendió a ser sastre y no fue hasta el año 1971 que mudaría su comercio a los Remedios.

Imágenes de la tienda Ibáñez / Elizabeth Arria
"Hemos llegado a tener hasta 14 tiendas a la vez", recuerda Manuel Ibáñez. Este sastre de protocolo ha atraído clientela de las más altas esferas, desde el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, al que tuvo que resolverle un frac para una invitación a la Casa Real, como a la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. En el interior de su tienda tiene una pared con fotos de figuras políticas y personas de la alta sociedad, viste con gusto a quien llega al comercio y siempre pregunta "¿para qué evento es?", como buen sastre de protocolo.
Sin embargo, a pesar del éxito y reconocimiento recibido, la sastrería tal como él y sus coetáneos la conocieron está en el ocaso de sus días. "Ya hoy quedó yo, que estoy para jubilarme", expresa Manuel, que lleva más de 40 años en el oficio.
"Somos los últimos tres hijos de sastres"
La realidad de este oficio es la falta de aprendices, así como la ausencia de formaciones educacionales que faciliten su continuidad. "Todo funciona por cursos y horas, y la artesanía no es eso, es una persona que le guste y se arrime al que sepa", explica Manuel. Reconoce que es un oficio que tiene fecha caducidad próxima, "nos queremos jubilar", confiesa Manuel, una afirmación que comparte con los dos compañeros que le quedan en la ciudad, "somos los últimos tres hijos de sastres", destaca.
En los años mozos de Manuel Ibáñez el número de profesionales en Sevilla oscilaba entre 20 y 30 sastres, pero ahora "no quedan más sastres y los tres tenemos la misma edad entre 63 y 65 años", confirma, y admite que "nos queremos jubilar". Una tienda en el Casco Antiguo, otra en el Corte Inglés y finalmente Ibáñez son las últimas tiendas con maestros sastres.
Manuel tiene dos hijas que han decidido seguir una carrera profesional y ningún aprendiz que quiera aprender el oficio, por lo tanto, tiene claro que dentro de poco cerrará la tienda y continuará su camino como una vez hizo su padre. Le sobran anécdotas sobre las piezas que ha confeccionado, sobre protocolo y las normas del buen vestir.
Sirvió en el ejército español cuando aún era muy joven, "aquello lo recuerdo gratamente", evoca. Un hombre que también estaba en el ejército tuvo un accidente que le desgarró parte de la chaqueta de uniforme, y fue Manuel quien rápidamente buscó una máquina de coser y lo arregló. "El hombre estaba desesperado, era para una jura de bandera", concluye. "Solo fue un arreglo, no fue un trabajo de una pieza", pero asegura que recuerda con satisfacción la gratitud de aquel hombre.
- La nueva playa de arena real que los sevillanos ya pueden disfrutar sin salir de la ciudad: con tumbonas, toboganes y zona VIP
- La Junta prohíbe el baño en dos playas de Andalucía por riesgo sanitario
- Aviso urgente de Sanidad tras detectar salmonella en chorizos vendidos en Sevilla y Cádiz
- La Junta de Andalucía cierra las FP para alumnos con necesidades especiales con altas tasas de abandono: '¿Qué alternativa tienen los chavales?
- El mercadillo de Sevilla que se celebra cada sábado con más de 70 puestos de artesanía, cosméticos y moda: esta es su nueva ubicación y horarios
- Lotería Nacional: Resultado del sorteo de este sábado 6 de junio de 2026
- Sueldazo de la ONCE: Resultado del sorteo de este sábado 6 de junio de 2026
- Un pueblo de Sevilla estrenará este verano un parque acuático infantil con piscina y juegos de agua
