TAMARA MORILLO | MADRID
"Sergio, hemos vuelto a discutir. Tu madre se ha tomado un montón de pastillas y se ha ido. Ha habido un momento en el que se ha quedado muy grogui y me ha amenazado con beber. Voy a buscarla.". La nota la encontró Sergio, el hijo mayor de Juana. La firmaba el novio de su madre, Jesús Pradales. Ese escrito en un trozo de papel es lo único que encontró cuando el joven llegó a casa -tras pasar la noche en casa de un familiar- y no había nadie allí".
Su madre no estaba y, según firmaba Jesús Pradales, se había ido. Sin despedidas. Sin más. Fue la última pista que tuvieron de ella, fue el último contacto que tuvieron con él. El 22 de febrero de 2003, domingo, Juana Canal desapareció en Madrid. “Se habrá marchado…”, “no sabéis la cantidad de personas que deciden irse y no volver…”, “regresará… si quiere”. Los mensajes de los investigadores apuntaron siempre en esa dirección. Marcha voluntaria, era la única hipótesis policial. Durante dos décadas, su familia buscó sola. Con pocas pruebas en la mano, un sospechoso y una certeza: Juani no haría algo así.
No lo hizo. Juana Canal no desapareció voluntariamente. Lo disfrazaron de marcha voluntaria pero la realidad descubrió un crimen machista silenciado durante casi dos décadas. La mataron esa misma noche. Su cuerpo apareció casi dos décadas después.
Mentiras, “dejadez”, silencio… La historia de Juana Canal es la historia de una familia que buscó sin descanso. Es la historia de una mujer desaparecida, una investigación inexistente, y un asesino que calló durante dos décadas, construyó una nueva vida y se hizo feriante, y entró en prisión a escasos meses de prescribir.
En paradero desconocido
Se llamaba Juana, tenía 38 años, dos hijos de un anterior matrimonio y una nueva ilusión: Jesús. "Llevaban cerca de un año juntos", recuerda Ana María, hermana de Juana Canal. Tras el divorcio con el padre de sus hijos, Juani empezó de cero. Se reconstruyó. Tardó unos años, pero lo logró. Encontró trabajo, dejó la casa de su madre y se mudó a otro distrito de la capital, Ciudad Lineal.
El pequeño de los niños, Óscar, vivía con su padre en Valencia. El mayor, Sergio, lo hacía con ella en Madrid. En los últimos meses se sumó Jesús. Aquella noche, la última, Sergio no durmió en casa. Llegó a casa a las 13:00 horas, para comer, y encontró el trozo de papel. "No volvimos a saber de ella, pero tampoco de su pareja, Jesús", lamenta Ana María, hermana de Juana Canal.
Juani, como la llaman en casa, no regresaba. La familia acudió a la comisaría de policía de Ciudad Lineal. "Intentamos poner denuncia, pero nos dicen que tenemos que esperar 24 horas para hacerlo", recuerda Ana María. Esperarían. Al día siguiente Sergio con 18 años recién cumplidos, iría con su prima Inmaculada y su tíos a denunciar. "No nos dejaron pasar con él”, revive Inmaculada. "Mi primo en esa comisaría sufrió", añade.
Las primeras horas fueron confusas. "Si es cierto lo que pone en la nota, que ha salido de casa, jamás se iría para no volver", explica Inma. Junto a su primo, regresaron a casa. Solo quedaba esperar. "Recuerdo oscuridad. La primera impresión que tengo de esa casa es la oscuridad. No sé por qué”. Estaban nerviosos y asustados. "Recuerdo la cocina”, describe, “había como un pequeño aparador. Los cajones volcados. Todo lleno de cubertería, cuchillos, tenedores… todo tirado por el suelo”. Pasó la noche con Sergio en su casa "para que no estuviese solo y a esperar a que Juani, a que mi tía, volviese”. Esperaron durante dos décadas. No regresó.
Las claves de la desaparición
LA NOTA
El domingo 23 de febrero de 2003, Sergio, hijo de Juana regresa a su casa por la mañana tras pasar la noche fuera. No hay nadie. La casa está revuelta. Desde el inicio intuye que algo no va bien. Tras unos minutos dentro, ve una nota escrita por Jesús.
"Recuerdo que me llama Sergio", reconstruye su tía, "estaba asustado... Me cuenta que ha encontrado una nota que ha dejado escrita Jesús en la que ponía que habían tenido una discusión muy fuerte, que Juani había tomado pastillas y que se había ido, que él había salido en su busca a ver si la veía, pero que no, no la había encontrado".
LA CASA
Tras interponer la denunciapor desaparición. Sergio e Inma, su prima, regresan al domicilio de la calle Boldano. Si Juani se ha ido, regresará. Nada más abrir, se impone el caos. "Esa casa estaba muy oscura y desordenada", revive Inmaculada. "Había cosas por el suelo, los cajones de la cocina volcados… Todo lleno de cubertería tirada por el suelo”.
Sobre la una o las dos de la madrugada llamaron a la puerta."Era Jesús Pradales”, recuerda Inma. "Lo único que dijo fue: ‘te vengo a traer las llaves de la casa porque he ido a buscarla, no la encuentro y no va a volver”. Nunca preguntó por ella. No les preguntó si habían podido contactar con Juana Canal. En el domicilio estaban todas sus pertenencias, incluido su monedero y documentación.
PRADALES, EL SOSPECHOSO
Todo chirría para la familia. Que Juana se fuera sin avisar... y que no regresara. Todo en esas horas era impactante. Hasta la forma de entregar las llaves. La noche que acude a casa, Jesús Pradales llama a la puerta, "vivía ahí, y llamó, no entró", revive la familia. Lo que más marcó fue la ausencia. Tras dejar las llaves, Jesús Pradales no regresó jamás. Nunca ayudó en la búsqueda. Nunca preguntó por Juana Canal. No había pruebas, pero tampoco dudas: Jesús Pradales se convirtió en sospechoso a nivel familiar.
"
Trasladaron su sentir a los agentes. Las sospechosas no surtieron ningún efecto a nivel policial. "Ninguno… Me dijeron que no, que no mataría una mosca. Es más, dijo, con esa cara de gilipollas, ese no mataría una mosca". La investigación se apagó. "Hay mucha gente que se va y luego regresa... y hay personas que se van y no vuelven jamás, nos decían....".
LA DENUNCIA
La familia acudió a la comisaría de policía de Ciudad Lineal. Interpusieron la denuncia. "Intentamos poner denuncia, pero nos dicen que tenemos que esperar 24 horas para hacerlo", recuerda Ana María.
Dos folios es la extensión inicial que tenía el atestado policial de la desaparición de Juana. La denuncia se interpuso el 24 de febrero de 2003 y se sobreseyó en marzo. La "investigación" duró un mes.
EL SILENCIO
Durante 19 años, el silencio fue el gran protagonista. En junio de 2022, la búsqueda concluyó con el peor de los finales, la llamada que comunicaba que habían encontrado los restos de Juana Canal. "No hay palabras que describan lo que sentimos", explicaba Ana María Canal, impactada. No solo por el hallazgo, por haber localizado a Juani, como adelantó Prensa Ibérica, tras casi dos décadas de búsqueda, que también; sino porque Juana fue hallada tres años antes y nadie se lo había comunicado: "Apareció en 2019 y nos lo dicen en 2022. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué?".
El shock de la noticia, fue mayor cuando la familia descubrió que esos mismos restos llevaban tres años guardados en un archivo de la guardia civil. La cronología es la siguiente: Juana Canal desapareció en Madrid en 2003. En 2019 se encontraron sus restos en Ávila. La confirmación de su identificación por ADN llega en 2020. En Marzo de 2022, un reportaje en Prensa Ibérica recuerda que la madrileña sigue desaparecida. La familia, ajena a todo, vuelve a luchar para hacer memoria, reactivar su búsqueda, que nadie olvide que Juana Canal sigue sin estar.Tres meses después, la Policía Nacional llama a la familia. "Al menos esos tres años se nos podían haber evitado".
El hallazgo
17 de abril 2019. Burgohondo (Ávila). A las 16:00 horas suena el teléfono en el cuartel de la Guardia Civil. Dos senderistas avisan de que en su ruta se han topado con lo que parecen restos óseos. Sin ser expertos, solo a simple vista, afirman que pueden ser humanos.
"Tardaron tres años en decirnos que habían encontrado los restos de mi hermana"
Los restos se hallan en una zona de robles. Hay un cráneo semienterrado entre las hojas que hay en el suelo. Tiene erosión, desgaste. Insisten, "parecen humanos" y, además, "parecen que llevan mucho tiempo". Hay, también, un hueso, podría corresponderse con una tibia humana. En realidad, estaba a 7 metros, pero los senderistas lo han acercado.
A las 19:00 horas llega la Policía Judicial de la Guardia Civil (PJGC), a las 19:30 horas los restos, en una bolsa, son trasladados en bolsas de papel a la Comandancia de la Guardia Civil de Ávila, que dará traslado al Instituto de Medicina Forense. Eran los restos de Juana Canal.
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Tres años después, todavía sin saberlo, la hermana de Juani habla con Prensa Ibérica. En todos los medios del grupo editorial se publica un reportaje que incluye un vídeo, sobre estas líneas, pidiendo ayuda. Pidiendo que aunque pase el tiempo, no dejen de buscar.
Una vez notificado, una digerido todo el error, combaten contra otra duda: Ávila llega la sorpresa, ¿por qué allí? La zona no tiene conexión con Juani, pero la familia descubre que sí con Jesús.
“Cuando me entero de que los restos han aparecido en Ávila me desconcierta porque yo pensé… por qué en Ávila?”, revive Ana María. “¿Por qué ha llegado mi hermana hasta allí? Hasta que recibo la llamada de mi sobrina Virgina, la hermana de Inma y me dice han encontrado su perfil de Facebook”. El de él.
“Me dio un vuelco el estómago y digo mándamelo, mándamelo por favor. Enseguida me mandó el perfil y entro y veo que todas las publicaciones que tiene son de Navalacruz, Ávila". Ana María no dudó. "Digo, ya está, Dios mío, Dios, si es que ya está. Y se lo mandé al al jefe de investigación del grupo de homicidios que estaba llevando el caso". Dos décadas después, ya con la certeza de que Juana no estaba viva, arrancó una nueva investigación.
Un único sospechoso
Jesús Pradales, ahora sí, pasó a ser sospechosos a nivel policial. Nada más arrancar la investigación, la policía confirmaría su unión con Ávila. La familia de Pradales tiene tres fincas en Navalacruz. Además, tiene familiares viviendo allí. Una de las fincas está a 2km de donde hallaron los restos. Los agentes descubren que el hombre tiene una nueva vida: ha dejado el taxi (en el que probablemente trasladaría los restos de Juana Canal) y ahora es feriante. Tiene atracciones y un puesto de perritos, hamburguesas y patatas fritas. Recorre con su food truck las ferias de Ávila y Madrid. Esta casado; lo hizo escasos meses después de la desaparición y tiene hijos con su nueva mujer.
Se descubre, además, que Pradales denunció el 24 de febrero (un día después de desaparecer) a las 06:20 horas que había discutido con Juana Canal la madrugada del 23. Que Juana le ha agredido. No cuenta que su pareja se fue de casa, que dejo una nota a Sergio… y salió a buscarla.
Los agentes, en esta nueva investigación, descubren que horas antes de la desaparición Juana Canal había pedido auxilio. La mujer había llamado a la policía diciendo que Jesús la estaba agrediendo en su domicilio. A las 02:26 del ya domingo 23 de febrero una patrulla se persono en la vivienda. No actuaron contra Jesús, ni le invitaron a abandonar la casa. ´"El les dijo que estaba recogiendo para irse". Los agentes se fueron sin más. No encontraron este aviso cuando la familia fue un par de días después a denunciar.
“No había ley de violencia de género”, denuncia Inmaculada, sobrina de Juani, “tampoco, por lo que se ve había sentido común…”. Juana, por ende, estuvo viva hasta al menos las 02:26 de la madrugada. Murió asesinada después.
Tras el hallazgo y los indicios que apuntaban a Pradales, el juez autorizó la intervención de sus teléfonos… El sumario del caso recoge conversaciones así:
"Están todos asustados, mi madre llorando porque han visto las noticias. Sales en la tele, dicen que el único sospechoso eres tú. Pon las noticias"
"Alguna vez nos hemos pasado por allí, ¿no? ¿Entonces?" (...) Me extraña que la hayan encontrado en la finca, ahora lo miraré yo a ver el mapa. Yo no he hecho nada"
"Mi madre aquí llorando porque lo ha visto en la tele. ¿Ahora qué hago? No es de risa, tío, no es de risa", le dijo María Candelas. A su lado, su hijo, le recomendó esconder "el dinero" por si acudía la policía a registrarles la casa. "A ver si va a ser verdad"
"Ay… tengo ganas de comer lentejas, ¿qué quieres que te diga?"
La confesión y el juicio
El 26 de octubre de 2022, casi dos décadas después de la desaparición de Juana Canal, Jesús Pradales es detenido en el municipio madrileño de Fuente el Saz de Jarama.
El 28 de octubre de 2022 Jesús Pradales entró en prisión provisional acusado del asesinato de la que fuera su pareja en 2003. "La maté de un golpe, pero no lo quería hacer".
Su discurso ha variado varias veces. "Usted ha declarado en dos ocasiones en sede policial", le recordó la jueza, "¿se afirma y ratifica en esas dos declaraciones?". "Sí", contesto Pradales, "sobre todo la segunda que corrige a la primera". En la primera asumió todo, cambió de abogado, y se retractó: contó que la mató por accidente, no quería matarla. Se asustó. La metió en la bañera, la cortó en dos y guardó sus restos en dos maletas y los abandonó en Ávila en dos hoyos que había cavado previamente. Solo enterró el cuerpo, afirmó. Las maletas las tiró en un contenedor en la calle de Alcalá.
Las claves del juicio
La descuartizó, según narró, porque quería "deshacerse" del cuerpo. “No podía con ella” (Juani medía 1,70 metros y, según reconoció en sede judicial el propio Pradales, no pesaría más de 60 kilos), "yo intenté llevármela poniendo su brazo por encima de mi cuello, para llevarla como si estuviera borracha, pero era imposible, pesaba mucho, las piernas arrastrando... no podía".
Fue cuando la llevó a la bañera. La cortó en dos, "por encima de la cadera", y la metió en las maletas. "Limpié la bañera y me llevé el cuerpo de Juani... Lo enterré y volví a casa. Cuando volví, me di cuenta de que las cortinas del baño estaban manchadas, así que me puse a limpiarlas. Eché un vistazo por si había algo más... escribí la nota y me fui".
La confesión de Pradales
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Luchadora y guerrera libre
Alegre, cariñosa, enamoradiza. “Le gustaba ser querida y le gustaba querer”, describen en casa. Así era, así fue, Juana Canal. Luchadora, guerrera y libre. Frágil, pero con una fuerza que arrasaba. Familiar hasta decir basta, por eso nadie creyó que se había marchado. “Juani nunca dejaría a su familia”, repetían y repetían en casa.
"La incertidumbre es horrible. No saber si está, si no está, si te necesita..."
Durante casi dos décadas vivieron esperando. No llegaba. No llegó. Casi veinte años en el cajón del olvido estuvo el caso de Juana. “La incertidumbre es horrible. No saber si está, si no está, si te necesita… para luego darte, después de 19 años, el trastazo de que desde ese día nunca estuvo...”.
La mataron. Y con ella murió la alegría, la ilusión en casa. Sergio, su hijo con el que vivía, quién encontró la nota, falleció tiempo después sin saber nada. “Falleció pensando que su madre le había abandonado… Vivió pensando que su madre le había dejado. Y Sergio, desde chiquito, ha sido una persona muy frágil, Pradales mató a su madre e, indirectamente”, lamenta Inmaculada”, “acabó con la vida de Sergio también”.
Amante de la música, "tocaba muy bien la guitarra", hoy le rinden homenaje al son de Stairway to Heaven, de Led Zeppelin. Se lo puso de objetivo y lo consiguió, “tardo un verano sacarla en su guitarra, pero como todo, lo sacó”.
PODCAST 'EN PARADERO DESCONOCIDO'
RED DE CONTENIDOS DE PRENSA IBÉRICA
Texto: Tamara Morillo.
Coordinación: Marian Navarcorena, Nekane Chamorro y Jorge Fauró.
Dirección: Gemma Robles.