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Sevilla

De la escena del crimen al laboratorio: los agentes que rastrean las huellas en cada asesinato de Sevilla

"Esto no es como en el CSI", afirman los guardias civiles del Laboratorio de Criminalística de la Comandancia de Sevilla, que toman muestras y realizan análisis lafoscópicos con un proceso muy manual

VÍDEO | Conoce el laboratorio de Criminalística de la Comandancia de la Guardia Civil de Sevilla

Así es el Laboratorio de Criminalística de la Comandancia de la Guardia Civil / Marina Casanova

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Carlos Doncel

Carlos Doncel

Sevilla

Un 12 de agosto o durante la mismísima Nochevieja. A las cinco de la tarde o en mitad de la madrugada. Da igual: cuando suena el teléfono, Pedro, Jose y Marta [nombres ficticios] salen de casa y se dirigen a la escena del crimen. Guantes, mono y gafas de plástico. Y allí, en cualquier vivienda, calle o camino de la provincia de Sevilla, estos guardias civiles analizan cada detalle para iluminar lo invisible: las huellas del presunto culpable.

"A nosotros nos activan cuando ha ocurrido algo muy grave: homicidios, asesinatos, violencia de género o delitos contra el patrimonio de gran valor", explica Pedro, miembro del Laboratorio de Criminalística de la Comandancia de la Guardia Civil de Sevilla. Una vez llegan al lugar de los hechos, lo primero es siempre tomar fotografías para saber cómo está todo situado. "Porque no es lo mismo coger una navaja que está ensangrentada al lado del fallecido que encontrarla en el dormitorio, por ejemplo".

Justo después, los agentes que componen este grupo se quedan a revisar centímetro por centímetro: "Hacemos un barrido total", apunta Marta. "Hay que coger indicios tanto para descarte como para el criminalizado. Por eso recopilamos todas las muestras de la escena del crimen. Todas", insiste esta agente. Un trabajo que, según confiesan, les puede llevar desde varias horas hasta una semana. "Cualquier cosa que creas que no sirva, al final te puede valer".

Guardia civil criminalística, policía judicial de Sevilla trabajando

Un miembro del Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil identificando huellas. / Marina Casanova

"Esto no es como en el CSI"

Estos efectivos del Instituto Armado recogen muestras de todo tipo: un arma, munición, sangre, líquidos, una colilla o huellas. Aunque en su laboratorio se dedican en exclusiva al análisis lofoscópico; el resto se envía a Madrid, donde tienen departamentos especializados para el resto de ámbitos. "Aquí identificamos huellas por dos medios: con reveladores físicos -unos polvos- o con químicos, a través de un procedimiento de humedad y calor", precisa Jose.

Así hacen aparecer de la nada ese mapa de líneas y surcos que conforma la falange de un dedo o el lateral de una mano. "Cuando se rescata algún fragmento lofoscópico que se pueda estudiar, lo metemos en el SAID (Servicio Automático de Identificación Dactilar), compuesto por huellas de detenidos de la Guardia Civil, Policía Nacional, Mossos y Policía Foral", ilustra Pedro. De esta forma comprueban si esa que han obtenido coincide con el de alguna persona ya registrada en la base de datos.

Guardia civil criminalística, policía judicial de Sevilla. Documento de identificación de huellas dactilares

Un informe pericial lafoscópico elaborado en el Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil. / Marina Casanova

Ahí arranca un minucioso proceso en gran parte manual: "La gente se cree que esto es como en el CSI, que tú metes una huella dubitada en la base de datos y ya te salen los apellidos del tío", suelta con gracia Pedro. Nada de eso: "El SAID coge unos 50 candidatos que pueden parecerse, pero no te dice que sean esos", aclara este guardia civil. Para eso están los integrantes del Laboratorio Criminalístico, que comparan a ojo la muestra recogida y sin identificar con las que sí tienen dueño.

Los 12 puntos que dan nombre a una huella

¿Y cómo demuestran que esa huella desconocida es la misma que la de la base de datos? Encontrando en ambas "12 puntos característicos iguales", según explica Marta. Es decir: si en la del crimen hay una pequeña línea recta aislada antes de una curva, en la otra también debe estar. Así hasta 12 elementos comunes, como mínimo.

Además, este análisis no lo hace solo un agente del laboratorio: "Cada vez que hacemos un informe pericial, lo elaboramos dos peritos", afirma Jose. Luego se eleva a Madrid para que otros dos profesionales lo ratifiquen. "Aparte de esos cuatro peritos en total, también tiene que dar su visto bueno el jefe del Departamento Lofoscópico". "Llevamos tan hasta el extremo nuestro trabajo, que es muy difícil que nos lleven la contraria", añade Pedro.

Guardia civil criminalística, policía judicial de Sevilla. Documento de identificación de huellas dactilares

Una huella analizada por la Guardia Civil con los elementos característicos señalados en rojo. / Marina Casanova

El trabajo de este grupo no solo se centra en la huella que coincide: "Si de las 10 huellas que llegan salen dos positivas, tengo que justificar que son positivas. Pero las otras ocho tengo que argumentar también que no lo son", subraya Jose. Y todo, bajo el ojo entrenado durante años en observar cada mínimo detalle en las crestas papilares.

"La Guardia Civil ha avanzado muchísimo"

Uno de estos agentes vuelca sobre una botella unos polvos de color negro. Al retirarlos, aparece el relieve de la yema de un dedo. A solo unos metros de su silla, en el mismo laboratorio, hay una cabina de cianoacrilato para sacar a la luz esa misma huella con un proceso químico. "La delincuencia, como todo en esta vida, se ha sofisticado, aunque la Guardia Civil también ha avanzado muchísimo en medios técnicos y preparación del personal", asegura Pedro, con décadas de trayectoria en el Instituto Armado.

Huellas dactilares, Guardia civil criminalística, policía judicial de Sevilla

Identificación de huellas dactilares por medios magnéticos. / Marina Casanova

"Antes se trabajaba a los niveles de ahora, pero con menos medios técnicos", resume el propio Pedro. "Hace años viajaba en un Renault 6 sin aire acondicionado y llegaba a Madrid en 20 horas. Ahora tengo un Mercedes, tardo cuatro horas, voy con aire acondicionado, pero también llego al mismo destino", ejemplifica. Y hay otro elemento común a ambas épocas: la voluntad de sacrificio de los agentes implicados. "Esto es vocacional, aquí debes estar disponible las 24 horas", cuenta Marta.

Esa pasión y entrega por su labor han hecho que, por ejemplo, consiguieran identificar a un presunto asesino por una sola huella del pie que encontraron en el lugar del crimen. "Hay quien va con guantes o con pasamontañas. Pero siempre hay algo, un indicio, una muestra que nos va a permitir tirar del hilo". Para eso están ellos: para hacer visible aquello que pasa inadvertido a los ojos de los demás.

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