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Tribunales

Doce años de prisión por seguir hasta su casa, asaltar y violar a una mujer que pasó frente al bar de Sevilla donde estaba él

El TSJA tumba "la intrincada y casi rocambolesca tesis" del varón, que había apelado una sentencia emitida por la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Sevilla

Audiencia de Sevilla.

Audiencia de Sevilla. / E.P.

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Domingo Díaz

Domingo Díaz

El TSJA ha dado la razón a la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Sevilla y ha confirmado una pena de doce años de prisión para un hombre que siguió, asaltó y violó a una mujer en su casa después de que ella pasara por la acera de enfrente del bar en el que se encontraba él. El acusado había recurrido la sentencia asegurando que las relaciones habían sido consentidas, a pesar de que ella ni siquiera le conocía ni habían estado en contacto en ningún momento.

Los hechos probados refieren que la violación se produjo el 2 de julio de 2023 en una localidad sevillana (Sevilla). Tras una noche de concierto, la víctima se despidió de sus amigas y se dirigió a su casa. El acusado estaba en un bar de la misma localidad y "al ver que ella, que no conocía de nada al inculpado, pasaba sola por la acera de enfrente, llevado por un propósito lascivo, se puso en seguimiento de la misma".

Durante la persecución, de la que la mujer se percató, el acusado llegó a adelantarla "para calmar los temores de la misma". "Al llegar a un paso de peatones cercano a su casa ambos lo cruzaron. Al ver alejarse al acusado siguió hasta su casa".

"Una vez cabe a la puerta sacó las llaves del bolso para abrir la puerta y aplicó las mismas a sus cerraduras, tardando un tanto en abrir porque una de las llaves se atascaba. Cuando ya tenía abierta la puerta, el acusado, que se le había colocado detrás sin ella notarlo, la empujó violentamente y entró con ella en la vivienda", relata la sentencia.

El varón cogió las llaves del suelo, "forcejeó con la víctima, la empujó y la cogió del cuello". Luego le tapó la boca y la llevó hasta el cuarto. Ella le advirtió que se estaba ahogando, pero él llegó a referirle: "Yo no me voy sin follarte". El varón la desnudó, la amenazó con hacerle daño, le pegó y le obligó a ducharse.

La violó vaginal, anal y oralmente. Gracias a los restos biológicos encontrados en la víctima se pudo identificar con claridad al acusado. Ella, además, refirió que tenía "tatuajes que en forma de cuadros y triángulos" por debajo del ombligo y vio otro en la cadera.

El varón la obligó de nuevo a ducharse y se duchó él. Le devolvió el móvil y se marchó de la casa. Ella llamó inmediatamente a una amiga, que "la encontró en el dormitorio envuelta en una toalla, llorosa y en estado de estupor, como ausente; observando el estado de desorden de la estancia y las manchas de sangre en las sábanas y en el cuarto de baño". La mujer desde aquel día tiene miedo a caminar sola por la calle y ha tenido que volver a casa de sus padres.

Una tesis que "bordea la incongruencia"

La sala de apelación contestó al acusado antes de confirmar su condena a 12 años por un delito de violación. "Examinaremos ahora la discordancia entre el contenido de éstos y la tesis que finalmente resultó esgrimida por el allí acusado cuando, tras haber negado cualquier relación sexual con la denunciante, consentida o no, por fin articula en la vista oral una tesis que en todo momento bordea la incongruencia, cuando no incurre en ella de forma flagrante".

Señala la sala igualmente "la intrincada y casi rocambolesca tesis" de que las relaciones sexuales fueron consentidas con el acusado, "pero a su vez agredida sexualmente por otro individuo aquella misma noche", no queriendo identificar a ninguno, pero identificando en una fotografía al finalmente condenado.

"La indicada tesis resulta de una inconsistencia tal, por extravagante, por carente del más mínimo sustento acreditativo capaz de otorgarle coherencia y, sobre todo, por resultar absolutamente incompatible con numerosos datos y circunstancias obrantes y acreditados en la Causa, que desmontarla no representa mayor esfuerzo intelectual", señala la sala.

El TSJA, por tanto, ha confirmado la sentencia. El acusado ha sido condenado a 12 años de prisión por un delito de violación agravada con intimidación y violencia.

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