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Aplicación de la amnistía

¿Qué hará Puigdemont cuando pueda volver a Cataluña? Tres escenarios con ventajas e inconvenientes

El juez Pablo Llarena prepara la retirada de la orden de detención contra Carles Puigdemont tras el aval de la justicia europea a la ley de amnistía pendiente del Tribunal Constitucional

Carles Puigdemont.

Carles Puigdemont. / Glòria Sánchez / Europa Press

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Carlota Camps

Barcelona

El regreso del expresident Carles Puigdemont lleva casi una década condicionando la política catalana y, de forma muy especial, a su propio partido. Sin embargo, esta situación podría cambiar más pronto que tarde. Tras el aval de la justicia europea a la ley de amnistía, el juez Pablo Llarena ya ha abierto la puerta a levantar la orden de detención contra el exjefe del Govern en cuanto tenga la resolución del Tribunal Constitucional sobre la malversación. Después del primer paso dado esta semana, la vista está puesta en el próximo pleno del TC, previsto para el 6 de octubre. Habrá que esperar, pero, unos días más, para conocer exactamente la argumentación del fallo.

Más allá de la fecha concreta en que Puigdemont podrá cruzar la frontera de nuevo, esta vez sin riesgo de ser detenido, la principal incógnita es qué hará el expresident una vez esté en Cataluña. El líder de Junts había guardado un silencio sepulcral durante los últimos meses para evitar dar pistas sobre sus intenciones, pero en una entrevista en The Sunday Times -la primera en prácticamente dos años- explicó que tenía "dos o tres" escenarios en mente. Antes de tomar una decisión, no obstante, quiere recuperar el contacto directo con los ciudadanos. "Mi primera intención cuando regrese es sumergirme en la realidad para tocarla otra vez, sentir, oler mi país", apuntó.

El expresident no explicó cuáles eran estos escenarios, pero estas son las principales opciones que tiene encima de la mesa, y las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas.

Ni Albert Batet, primero, ni Mònica Sales, después, han querido ostentar el puesto de jefe de la oposición en el Parlament. El escaño de Puigdemont sigue vacío y, en cada pleno, el partido coloca un lazo amarillo en su asiento -y también en el del exconseller Lluís Puig- para recordar su ausencia. Pero una vez el Tribunal Supremo levante la orden de detención, Puigdemont podría recuperar de forma efectiva su escaño en la Cámara catalana, nueve años después de abandonarla tras la declaración unilateral de independencia que resultó fallida. Uno de los argumentos que ha dado la dirección posconvergente ante las encuestas que auguran una caída considerable de la formación es que no se encontraba en igualdad de condiciones, al tener a su líder fuera del día a día y sin poder aclarar si será él el candidato a las próximas catalanas previstas para 2028.

Volver al Parlament daría a Puigdemont un altavoz mayor para confrontar directamente con Salvador Illa, ya que sería él quien intervendría en las sesiones de control al president, y también le permitiría rebatir a la líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols. Pero debería hacerlo, esta vez, como expresident, asumiendo que ya no ostenta el cargo con el que se marchó en 2017. Aunque regresar a la Cámara no implica 'per se' que quiera presentarse a las elecciones, se entendería que sigue dentro de sus planes a corto plazo y mandaría un mensaje claro al sector del partido que quiere abrir el debate sobre su sucesión.

Por contra, el día a día parlamentario también podría desgastarle, especialmente porque, con la actual aritmética, Junts no es necesario para ninguna mayoría y quedan dos años para las elecciones.

Otra opción a medio camino sería que dejara el Parlament, pero no la política. Durante la última campaña electoral, Puigdemont aseguró que, si no salía elegido, renunciaría al escaño porque "en ningún caso" se veía como líder de la oposición. El expresident podría aprovechar que ha mantenido el puesto estos dos años para hacer un último discurso en la Cámara y entregar el acta de diputado, el mismo plan que tenía en 2024 si no ganaba.

No obstante, esto no implica que tenga que dimitir de su puesto en la dirección de Junts. Podría seguir como presidente del partido y como líder del espacio, y podría igualmente volver a presentarse a unas elecciones catalanas, o a otros comicios, ya sean generales, municipales o incluso europeos.

En este caso, aunque perdería el foco que le puede dar la Cámara catalana, ganaría tiempo para decidir su siguiente paso y para calibrar sus apoyos. La Cataluña que Puigdemont dejó en 2017 no tiene nada que ver con la actual y, aunque el expresident ha mantenido el contacto con su equipo y ha recibido numerosas visitas en Waterloo, él mismo reconoce que necesita volver a "sumergirse" en la realidad catalana.

En última instancia, Puigdemont también podría aprovechar su vuelta a Cataluña para poner fin a su etapa política. El expresident podría mantener un puesto honorífico en el partido, pero abrir definitivamente el debate sobre su sucesión. La principal consecuencia de este escenario es que se podría detonar una guerra interna dentro de la formación, ya que difícilmente habría una transición ordenada y de consenso.

El líder de Junts, Carles Puigdemont, durante una reunión con la cúpula del partido en Waterloo

El líder de Junts, Carles Puigdemont, durante una reunión con la cúpula del partido en Waterloo / JuntsxCat / JuntsxCat

No obstante, esta opción le permitiría preservar su legado. Volver a presentarse a unas elecciones tiene riesgos, ya que cabe la posibilidad de que los malos augurios de las encuestas acaben confirmándose y que se vea superado en las urnas por Orriols. El expresident ha encabezado todas las elecciones catalanas celebradas durante su etapa en Bélgica. Es cierto que tuvo que hacerlo a distancia y sin igualdad de condiciones, pero su candidatura no ganó en 2017 -la victoria fue de Inés Arrimadas-, tampoco en 2021 -le superaron Illa y Pere Aragonès, aunque entonces la candidata efectiva era Laura Borràs- y en 2024 quedó segundo, por detrás del PSC.

De momento, el partido asegura públicamente que solo Puigdemont sabe cuáles son sus planes y que, nueve años después de haberse ido de Cataluña, se ha ganado el "derecho" a decidir qué papel quiere desempeñar a partir de ahora.

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Fuente: El Periódico

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