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Presupuestos para 2027

El Gobierno francés apuesta por congelar prestaciones y subir impuestos para recortar 43.000 millones

Entre las medidas más polémicas está la suspensión de la subida salarial de los funcionarios, el aumento de la fiscalidad de las pensiones más altas o la reducción de ayudas estudiantiles y a la vivienda con las que el Ejecutivo aspira a situar el déficit en el 5% en 2027

El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, este jueves.

El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, este jueves. / LUDOVIC MARIN / AFP

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Leticia Fuentes

Leticia Fuentes

París

Francia vuelve a apretarse un año más el cinturón. El Gobierno de Sébastien Lecornu presentó este jueves el borrador de los presupuestos de 2027 ante el Consejo de Ministros, marcado por unas medidas correctivas de 43.000 millones de euros. Las cuentas buscan reducir ligeramente el déficit público al 5% del PIB tras el aumento previsto para 2026, disminuir la deuda e impulsar el poder adquisitivo, entre otros. Sin embargo, muchos consideran que, ante unos tipos de interés disparados y el lento crecimiento del país, el objetivo es más que ambicioso y no ven continuidad a un borrador que debe ser aprobado en una Asamblea Nacional fragmentada. Aunque el objetivo principal es convencer tanto a Bruselas como a los inversores de que Francia está dispuesta a hacer sacrificios para evitar que el actual aumento de los tipos de interés desencadene en una profunda crisis.

"La realidad nos está alcanzando (...) Francia se endeudó a casi el 4,8% en 10 años, en comparación con el 3,5% hace un año. Tenemos que remontarnos a 2008 para encontrar ese nivel", advirtió el miércoles el inquilino de Matignon. "Estaremos a disposición de todos para lograr los compromisos necesarios y alcanzar un acuerdo. Francia necesita decisiones y una visión de futuro. No añadamos inestabilidad" a las dificultades actuales, argumentó el primer ministro.

En este momento, el Gobierno apuesta por una congelación generalizada de las prestaciones y una subida de impuestos. Entre las medidas más polémicas está la suspensión de la subida salarial de los funcionarios, el aumento de la fiscalidad de las pensiones más altas o la reducción de ayudas estudiantiles y a la vivienda con las que el Ejecutivo aspira a un déficit del 5% en 2027, tras el 5,4% de 2026 (y el 5,1% de 2025).

Un aumento de las contribuciones

Para equilibrar las finanzas públicas, el borrador de estos presupuestos apunta a un nuevo aumento de las contribuciones obligatorias, con el que se buscará alcanzar la mejoría prometida en las cuentas. Los impuestos, tasas, cotizaciones, etc… verán incrementado su porcentaje del PIB por tercer año consecutivo hasta el 44,2%, aunque según el Ministerio de Economía y Finanzas, no alcanzará los niveles récord de 2017 y 2022.

El texto prevé un aumento de los impuestos a las personas físicas. La "armonización" de los impuestos sobre las bajas por enfermedad y las indemnizaciones por despido, así como la reducción de la deducción del 10% sobre las pensiones de jubilación, podrían generar en conjunto 3.400 millones de euros. Un impuesto sobre los alimentos ultraprocesados generará un beneficio de 300 millones de euros a las arcas públicas. También se prevé una reforma dirigida a aquellas personas que alquilan alojamientos en Airbnb u otras plataformas.

"El 60% del esfuerzo para el año que viene se hará sobre los gastos", informó el ministro de Economía, Roland Lescure, este jueves.

El Ejecutivo tampoco olvida el fraude fiscal con el que Lecornu espera recuperar 1.000 millones de euros, aunque su gabinete ofrece la posibilidad a los evasores fiscales arrepentidos regularizar su situación ante las autoridades tributarias durante 2027 con sanciones reducidas. Esto podría incentivar a los contribuyentes con patrimonios ocultos a declararlos.

Primeras reacciones a los presupuestos

El candidato presidencial y líder del partido Los Republicanos, Bruno Retailleau, instó al Gobierno a aprobar el presupuesto "por decreto", es decir, un texto adoptado por el Consejo de Ministros y no sometido a votación en el Parlamento.

"Al menos tendremos un presupuesto y el Gobierno podrá gestionar los asuntos cotidianos hasta las elecciones", matizó. Respecto al esfuerzo que probablemente se les exigirá a los jubilados, Retailleau considera que "solo se les puede pedir sacrificios si se restablece la suspensión de la reforma de las pensiones".

Por el lado de la extrema derecha de Marine Le Pen adelantaron que "se mantienen a la espera", pero no descartan presentar su contrapresupuesto la próxima semana.

Mientras tanto, la inflación sube un 3%

Mientras el Gobierno francés busca la manera de salir de esta crisis, los ciudadanos sufren los efectos del incremento de la inflación acelerada, principalmente, por la guerra de Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz.

El aumento se debe en buena medida a los precios de la energía, que crecieron un 21,2% respecto al mismo mes del año anterior, pero también fue notorio en los productos frescos (+9,9), y los precios de los servicios (+2,2).

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