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Dos de cada cinco profesores pisan el aula con indiferencia y distanciamiento

05 oct 2023 / 04:01 h - Actualizado: 04 oct 2023 / 16:03 h.
"Formación","Pandemia","Salud mental","ESO"
  • Imagen de archivo de una profesora en una clase del IES San Juan Bautista de Madrid. EFE/Ballesteros
    Imagen de archivo de una profesora en una clase del IES San Juan Bautista de Madrid. EFE/Ballesteros

Dos de cada cinco docentes afirman vivir su labor con cierto distanciamiento e indiferencia, lo que se refleja en que casi la mitad se mantiene en una posición neutral ante la opción de abandonar, mientras que un 33 % dice haber experimentado apatía, agotamiento (37 %) o ansiedad y depresión (39 %).

Son resultados del informe presentado este miércoles por el Observatorio de la Escuela en Iberoamérica de la Fundación SM, que ha encuestado a 2.400 docentes de España, Brasil, Chile y México para conocer las razones por las que optaron por este oficio, los problemas que afrontan en su día a día, su estado anímico y sus fuentes de malestar.

El barómetro «El profesorado en España 2023», presentado con motivo, este jueves, del Día Internacional del Docente, destaca que el 40 % de los encuestados de las etapas de Infantil, Primaria y ESO afirma afrontar su trabajo con distanciamiento e indiferencia, lo que se refleja en que el 47 % se mantiene en una posición neutral ante la posibilidad de abandonar la docencia, lejos del 78 % que se mostraba contrario hace 15 años.

Según la coordinadora del estudio, Ariadna Pérez, ello puede deberse también a que el colectivo «está poniendo distancia emocional como mecanismo de defensa» ante los problemas que escapan de su control, agravados por el aumento de conductas disruptivas como consecuencia de la pandemia.

En este sentido, la directora del Colegio Claret de Madrid, Camino Rodríguez de Sadia, ha explicado en rueda de prensa que la agresividad es mayor entre el alumnado tras la covid-19, sobre todo «malas contestaciones y desacato a la autoridad; han perdido una parte importante de su vida que no van a recuperar y no saben como adaptarse, aunque poco a poco se va normalizando».

En cuanto a la mayor indiferencia del profesorado ha señalado que esto repercute de modo negativo en la labor docente: «Aquí no te puedes desvincular, no puedes ser fría, la escuela pide más que estar en una clase o transmitir conocimientos».

La mayor indiferencia también se ha acentuado en los últimos años por los continuos cambios legislativos o la atención a la diversidad, ha señalado la directora de la Fundación SM, Mayte Ortiz.

Mientras que hace 15 años, un 60 % afirmaba esforzarse pese a los problemas y, en ocasiones, estar ilusionado, en la actualidad el 40 % manifiesta vivir todo con indiferencia. La ilusión desciende del 32 % al 24 % y el cansancio aumenta del 2 % al 13 %.

Entre el colectivo que llevan entre 21 y 30 años en la profesión se encuentran los más ilusionados, pero también los más cansados.

Mantener la motivación es uno de los aspectos que representa más dificultad en el desarrollo de la tarea docente, junto con la administración del tiempo para cumplir con la programación y la dificultad para interesar al alumnado, ha explicado Pérez.

Malestar docente: apatía, agotamiento...

Esta pérdida de motivación se refleja en el porcentaje de docentes que han experimentado apatía (33 %), agotamiento (37 %) o ansiedad y depresión (39 %).

Las fuentes de estrés son múltiples: ser intimidado por el alumnado (31 %), adaptar las clases a las Necesidades Educativas Especiales (28 %), atender al bienestar y la salud mental (28 %), ser considerados responsables del aprendizaje (26 %), atender las demandas de las familias (25 %), no disponer de tiempo o mantener la disciplina (20 %); tener demasiadas clases (18); exceso de burocracia (13 %) y demasiado que corregir (13 %).

Más vocación que ayudar a que el mundo sea mejor

Igual que 30 años atrás, el gusto por la enseñanza y la vocación son los motivos más importantes para elegir la docencia; sin embargo «contribuir a la mejora de la sociedad» se sitúa actualmente al final de la lista.

Un 25 % responde que su decisión se ha debido al «gusto por la enseñanza»; un 20 % por vocación; un 17 % porque era un trabajo acorde a su formación; un 12 % porque «lo primordial son los alumnos»; un 8 % por ser «una carrera fácil»; un 7 % «para mejorar la sociedad»; un 6 % por dejar más tiempo libre y tener más vacaciones»; y un 5 % no tuvo «otras oportunidades».

En comparación con hace diez años, un 20 % afirmaba escoger este oficio para mejorar la sociedad y un 46 % se declaraba vocacional.

Dentro de este capítulo son llamativas las contestaciones en función de la antigüedad del docente: el 27 % de quienes llevan más de 30 años dando clase dice haber elegido este oficio por vocación, frente al solo 10 % de quienes llevan hasta diez años ejerciendo.

Sin embargo, el 21 % de los más jóvenes contestan que lo primordial es el alumnado, mientras que este porcentaje desciende al 7 % entre los más veteranos.

Por otro lado, en el año 2007 el 80 % de los docentes no se sentían valorados por la sociedad. Actualmente ese porcentaje se reduce hasta el 22 %, siendo mayoría (56 %) los que se posicionan en la opción “indiferente” ante la afirmación “la sociedad valora a los profesores”.

Antes «esperaban un reconocimiento más rotundo de la sociedad, ahora lo que esperan son hechos y apoyos efectivos de su trabajo», ha subrayado Pérez.