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Crisis migratoria

El terrorismo yihadista toma el Sahel, a tiro de piedra de Canarias, ante la debilidad de los Estados

La falta de oportunidades y el deterioro económico dejan a los jóvenes de la región entre la radicalización, la criminalidad y la migración hacia las Islas

Un soldado francés patrulla en el Sahel antes de su retirada.

Un soldado francés patrulla en el Sahel antes de su retirada. / LP / DLP

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Las Palmas de Gran Canaria

El yihadismo despliega su actividad en el Sahel con especial intensidad. Las acciones de los grupos terroristas sustentados en esta ideología radical y violenta cerrarán 2026 en cifras 'récord' después de los ataques registrados en los últimos meses en países como Mali. Lo harán en un escenario marcado por la debilidad de los Estados de la zona para contener a los grupos armados y por el desgaste de las estrategias occidentales de lucha antiterrorista. La situación contrasta con el contexto de hace 25 años, cuando los atentados del 11 de septiembre llevaron a Estados Unidos a declarar la llamada "guerra global contra el terrorismo". Desde entonces, la violencia yihadista no solo no ha desaparecido, sino que ha encontrado en el Sahel, a tiro de piedra de Canarias, uno de sus principales focos de expansión. Pero la amenaza también ha cambiado de forma: frente a las grandes operaciones que marcaron la etapa de Al Qaeda y el Dáesh, el terrorismo actual puede apoyarse en individuos o pequeños grupos con menor capacidad operativa, pero capaces de actuar de manera menos previsible y aprovechar las brechas de los sistemas de seguridad.

Distintos centros de análisis ya han alertado sobre el deterioro de la seguridad en la región y sus posibles efectos sobre Canarias. El Archipiélago, situado a poco más de 1.000 kilómetros del Sahel, mantiene una relación especialmente estrecha con esta zona por los flujos migratorios que recibe con origen en esa área. "La consecuencia de un conflicto en permanencia es que las economías no se desarrollan, no hay suficiente tejido empresarial ni oportunidades laborales para su juventud", explica la directora ejecutiva del Instituto Español de Análisis Migratorio, Beatriz de León Cobo. Los efectos en este contexto son claros: algunos jóvenes pueden acabar incorporándose a grupos terroristas o criminales, mientras que otros, tras intentar desarrollar actividades económicas en sus países o en Estados africanos vecinos, optan por emigrar a Europa. Una dinámica que repercute en Canarias, la principal puerta de entrada a la Unión Europea (UE).

Los datos del Armed Conflict Location & Event Data (Acled) reflejan la dimensión que ha adquirido la violencia yihadista en el Sahel. En Mali, Burkina Faso y Níger, los tres países que integran la Alianza de los Estados del Sahel, los ataques atribuidos a estos grupos pasaron de 63 en 2016 a 2.845 en 2025, un incremento más que extraordinario. La tendencia se mantiene este año: hasta ahora se han contabilizado 2.145 acciones terroristas, y si el ritmo actual continúa durante los próximos meses, el balance anual podría superar los 3.000. A ello se suma que los ataques y muertes por terrorismo alcanzaron en 2025 sus niveles más bajos en casi dos décadas, según los datos del Global Terrorism Index, pero el Sahel, sin embargo, concentra más del 50% de las víctimas mortales, más de la mitad.

Una posible expansión

"La consecuencia de un conflicto en permanencia es que las economías no se desarrollan"

Más allá del Sahel central, también existe el riesgo de que los grupos yihadistas extiendan su actividad hacia otras zonas de África. "Esa expansión se está haciendo hacia el sur. En el año 2012 estaban en el norte de Mali y ahora están en el norte de Togo, de Benín, en las fronteras con Senegal, Guinea, Mauritania o Ghana. Se ve claramente que han conseguido bajar hacia el sur", explica la experta. El escenario es diferente en el norte del continente. Marruecos y Argelia son Estados "mucho más sólidos" que ya afrontaron en el pasado una amenaza yihadista y desarrollaron distintas estrategias para combatirla.

La posibilidad de que desde el Sahel se coordinen atentados terroristas contra Europa es "bastante menor", reconoce De León, aunque advierte de que existen "muchos vasos comunicantes" entre los distintos focos de actividad. Un escenario que obliga a «monitorizar» de forma permanente: "Es una amenaza latente, pero no directa. Aunque sí que lo es para los Estados costeros de África Occidental, como Ghana, Costa de Marfil, Benín o Togo".

Los grupos terroristas

El avispero del Sahel, y todo lo que implica para las Islas, está estrechamente ligado a la «gobernanza y falta de desarrollo»

Grupos como Al Qaeda y el Estado Islámico, dos de las principales organizaciones yihadistas con presencia en el Sahel, comenzaron a consolidar sus distintas ramas en la región a partir de 2012. «Lo han hecho muy bien. Han conseguido coger los conflictos que existían ya en la zona, sobre todo intercomunitarios, es decir, los problemas agropastorales y entre comunidades, y los han explotado. Aprovechan dos comunidades rivales para coger una y tener aliados», explica la experta.

El conflicto del Sahel (y todo lo que implica para Canarias) está estrechamente ligado a la «gobernanza y falta de desarrollo». Una combinación de factores que, apunta Beatriz de León, dificulta su resolución, porque convierte la inestabilidad en una cuestión «intrínseca» a la propia región. Europa ha ensayado distintas estrategias, desde programas de desarrollo y formación hasta medidas centradas en la seguridad, pero ninguna de ellas puede sustituir el papel de los propios Estados:«No se puede sustituir al Estado, puedes acompañar, puedes intentar liberar, pero hay procesos por los que tienen que pasar ellos». A esta dificultad se suma el cambio de prioridades en Europa, donde el Sahel «ha dejado de ser una de ellas, aunque está a poquitos kilómetros».

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Fuente: La Provincia - Diario de Las Palmas

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