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Opinión | Crisis de la vivienda

El PSOE solo quiere salvar a Maricarmen

La ministra d'Habitatge i Agenda Urbana, Isabel Rodríguez

La ministra d'Habitatge i Agenda Urbana, Isabel Rodríguez / Eduardo Parra - Europa Press

La intervención en rueda de prensa de la ministra de Vivienda, para explicar los dos decretos de Vivienda que acaba de aprobar el Consejo de Ministros, pasará a la historia como una exhibición de ignorancia sobre Vivienda. En medio del disparate habitacional en que naufraga España, debió hurtarse como mínimo al público la depauperada imagen de Isabel Rodríguez barajando folios sin acertar a encontrar la respuesta a preguntas concretas y elementales, ante el estupor de sus compañeros de gabinete. Dada su incapacidad en público para resolver los límites a la prohibición de desahucios o al remate de los alquileres, la titular de Vivienda se embarcó en un llanto tan efectista como poco efectivo sobre el drama inmediato que ha provocado el estallido. La antigua portavoz reconoció que «no debería haberse producido este episodio», en referencia al cruel desalojo de Maricarmen Abascal. La citó por su nombre pero sin apellido en media docena de ocasiones. Se refugió en su voluntad de que «no haya otra mujer» que sufra el mismo atentado, antes de aporrear a los jueces.

Es decir, el PSOE solo quiere salvar a Maricarmen, y ni siquiera a la persona concreta. El Gobierno pugna por sofocar la resonancia planetaria que ha producido el ensañamiento público, también de fuerzas del Ejecutivo, contra una anciana de 87 años. Las medidas de los Decretos que desconoce la ministra son un simple envoltorio de papel.

Rodríguez admite en público que "lo estaba buscando", y solo localiza el dato "gracias a la imprescindible colaboración del ministro Cuerpo".

Peor todavía, el Gobierno confiesa a través de su ministra que ha rebajado hasta dejarlo irreconocible su anterior Decreto de Vivienda de julio, pese a que la situación explosiva se ha agravado desde entonces.

Esta renuncia vergonzosa se produce para «facilitar» la aprobación en el Congreso, con Decretos a medida de las exigencias de los socios antagónicos. Y como colofón, Rodríguez descarga las maldiciones de ordenanza sobre Díaz Ayuso.

Fuente: Diario de Mallorca

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