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Investigación

En prisión la pareja acusada de matar a su casera en Oviedo y quemar el piso para ocultar el cadáver

Los detenidos, de 32 y 37 años, huyeron en taxi a Gijón y fueron arrestados el domingo

La autopsia ha confirmado la identidad de la víctima, una limpiadora ecuatoriana de 52 años

La pareja detenida en Oviedo por el caso de la mujer calcinada es trasladada a la cárcel de Asturias

Rosalía Agudín

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Rosalía Agudín | Lucas Blanco

La Policía Nacional ha detenido al hombre y la mujer que vivían con la mujer cuyo cuerpo fue hallado calcinado en un piso de la calle Eugenio Tamayo de Oviedo. El varón de 32 años y la fémina de 37 detenidos por la muerte de su casera en un piso de Pumarín han ingresado en prisión por orden judicial. La Policía Nacional los considera presuntos autores del homicidio y del incendio de la vivienda de la calle Eugenio Tamayo, al que habrían prendido fuego para destruir pruebas y ocultar el cadáver. Ambos huyeron de Oviedo en taxi y fueron localizados en Gijón a última hora del domingo, el mismo día de los hechos.

La principal hipótesis de la investigación es que la víctima fue apuñalada y posteriormente quemada. Los investigadores encontraron un cuchillo en una papelera. La autopsia ha permitido confirmar la identidad de la fallecida, una mujer ecuatoriana de 52 años que tenía arrendada la vivienda y subalquilaba una habitación a los dos detenidos.

La autoridad judicial decretó este miércoles el ingreso en prisión de ambos después de que fueran puestos a su disposición durante la mañana. La Fiscalía del Principado de Asturias había solicitado prisión provisional comunicada y sin fianza, al considerar que existía riesgo de fuga por la gravedad de los hechos y la elevada pena que podrían afrontar en caso de condena.

El Ministerio Fiscal considera que los hechos podrían ser constitutivos de un delito de homicidio, sin perjuicio de que esa calificación pueda modificarse durante la instrucción. La causa, tramitada en la sección de instrucción del Tribunal de Instancia de Oviedo, plaza número 4, permanece bajo secreto de sumario.

Los hechos se desencadenaron sobre las 07.30 horas del domingo 27 de septiembre, en el número 4B de la calle Eugenio Tamayo. Según la información difundida por la Policía Nacional, una vecina alertó a los servicios de emergencia tras escuchar una detonación, observar humo procedente de un primer piso y ver a un hombre huir corriendo de las inmediaciones.

Los bomberos acudieron al inmueble y, una vez sofocadas las llamas, fue localizado el cadáver en el suelo de una habitación, junto a una cama. La Policía ha confirmado ahora que la identidad de la mujer, inicialmente pendiente de los análisis forenses debido al estado del cuerpo, quedó determinada tras la autopsia.

El grupo UDEV III de la Brigada Provincial de Policía Judicial de la Jefatura Superior de Asturias asumió las pesquisas. La rápida actuación de los investigadores, bajo dirección judicial y en coordinación con la Fiscalía, permitió localizar en Gijón a los dos sospechosos, que habían escapado en taxi y se refugiaban en un hotel. Fueron detenidos a última hora del domingo.

Las actuaciones posteriores incluyeron el registro del hotel donde se ocultaban y la inspección ocular de la vivienda, con la intervención de la Policía Judicial y la Brigada Provincial de Policía Científica. Según el comunicado policial, estas pesquisas aportaron vestigios que los investigadores consideran concluyentes para atribuirles el crimen. Los indicios apuntan a que provocaron el incendio con la intención de borrar pruebas y hacer desaparecer el cuerpo.

La fallecida, J. C. LL., de 52 años y madre de un hijo mayor de edad, llevaba apenas dos semanas instalada en el piso. Residía desde hacía años en la capital asturiana y trabajaba en el servicio de limpieza de un hotel de la ciudad. Había subalquilado una habitación a un compañero de trabajo, con quien convivía también otra mujer. El hombre detenido se encuentra actualmente en el paro.

Uno de los últimos movimientos conocidos de la víctima se produjo a las 03.41 horas del domingo, cuando realizó una llamada a través de WhatsApp a una amiga que no pudo atenderla. Desde entonces, su teléfono permaneció apagado. El sábado había acudido con normalidad a su puesto de trabajo y el domingo era su día de descanso.

Las horas transcurridas entre aquella llamada y el incendio forman parte del periodo que los agentes han tratado de reconstruir. Los vecinos relataron que horas antes del fuego se produjo una fuerte discusión entre un hombre y dos mujeres y que desde una de las ventanas fueron arrojados distintos enseres y prendas de ropa, que posteriormente fueron recogidos.

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Fuente: La Nueva España

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