Entrevista | José de Contreras y Saro Investigador nacional y director del grupo de investigación Memoria de Cervantes

"Andalucía tiene ahora la misión de patrimonializar la figura del ilustre cordobés Miguel de Cervantes"

José de Contreras y Saro, durante la conferencia impartida este miércoles en el Ateneo de Sevilla.

José de Contreras y Saro, durante la conferencia impartida este miércoles en el Ateneo de Sevilla. / EFE

Araceli R. Arjona

José de Contreras y Saro es profesor asistente de Derecho Civil e Internacional de la Universidad de Sevilla. Sin embargo, su pasión siempre fue la historia, lo que propició que fuera escritor para la Real Academia de la Historia de más de 16 biografías del Diccionario Biográfico Español. Tras acreditarse en varias instituciones nacionales e internacionales, es investigador nacional y director del grupo de investigación Memoria de Cervantes, además de miembro de la junta directiva de la Asociación Cervantina de Sevilla.

-Este miércoles impartió una conferencia en el Ateneo de Sevilla donde soltó usted un auténtico bombazo histórico. Asegura que Miguel de Cervantes no nació en Alcalá de Henares sino en Córdoba. Y todo en base a un papel que estaba por ahí perdido.

-Jajaja. Está claro que no se puede dar nada por sentado en esta vida.

-¿Cómo llegó a sus manos el documento que atestigua el nacimiento del autor del Quijote? 

-Bueno, ese documento tiene su propia historia, ya que fue descubierto en 1914 por un investigador nacional, como yo, académico sevillano y académico de Córdoba, Adolfo Rodríguez Jurado, que aplicó sus conocimientos en la prueba documental para buscar pruebas sobre temas históricos. Estudiando jurisprudencia del Archivo Archidiocesano de Sevilla, encontró un proceso muy interesante de Tomás Gutiérrez, en el que se querella contra los hermanos de la cofradía de la Sacramental de Sevilla, de junio de 1593, porque no lo quieren admitir como hermano. En ese proceso, que acaba ganando, y del que hay sentencia ejecutoria y confirmatoria, uno de los testigos fue Miguel de Cervantes. Se trata de una prueba valorada, no de una opinión o una interpretación que pueda ser cuestionada, sino que forma parte de los autos del procedimiento en el que se escogió a los testigos. En aquella época, el perjurio estaba muy castigado y, además, en tiempos del Santo Oficio, mentir en un juicio no solo era un delito sino un pecado mortal contra el segundo mandamiento. En ese procedimiento, interviene a favor de un cordobés, Tomás Gutiérrez, una persona que tenía una casa de huéspedes muy distinguida y presumía de que en su casa se hospedaba gente muy importante y él amenizaba a sus invitados con obras de teatro. Miguel de Cervantes reconstruye quién es Tomás Gutiérrez y en el juicio declara tener 46 años, que es criado del rey, vecino de la villa de Madrid, natural de la ciudad de Córdoba, dice que su padre y su abuelo son inquisidores de Córdoba y dice también que él es entendido porque ha escrito muchos autos y comedias, lo que demuestra que se trata del escritor. Más tarde vuelve a ratificar su declaración y reitera que es natural de la ciudad de Córdoba. Esa firma ha sido contrastada con otras firmas con otros documentos reconocidos del escritor y coincide plenamente, al igual que la firma que aparece en la carta de dote por su matrimonio con doña Catalina de Palacios emitido en Madrid. Por lo tanto, no nos cabe ninguna duda de que ese Miguel de Cervantes es el escritor.

-Sin embargo, hay constancia de otro Miguel de Cervantes nacido en Alcalá de Henares.

-Efectivamente, hay otro que fue bautizado en Alcalá de Henares el 5 de octubre de 1547, que en el momento del juicio tendría 45 años, uno menos que el declarante. Igual que hay otro Miguel de Cervantes que nació en Alcázar de San Juan en septiembre de 1558 y que en esta fecha tendría 34 años. La única explicación posible es la homonimia, ya que Don Miguel no tenía el don de la ubicuidad. La homonimia es algo frecuente en familias hidalgas que solían nombrar a los hijos con los nombres de los abuelos y si tenían hijos varones transmitían el apellido también. Sin embargo, la investigación histórica de la homonimia es de las más complejas porque hay que ir diseccionando los datos para discernir qué corresponde a cada homónimo.

Algún catedrático descalifica ese documento con acusaciones de mentir a Miguel de Cervantes porque era más fácil acusar al autor que admitir la verdad

-¿Se puede afirmar categóricamente que el documento localizado demuestra que Cervantes es cordobés?

-Efectivamente, podemos decir que nació en Córdoba sin temor a equivocarnos. Lo hemos demostrado por sentencia judicial. Se podría pensar que haya otros documentos que pudieran contradecir este y le digo que no porque hay muchos documentos de Miguel de Cervantes, pero en ninguno de ellos coinciden edad, nombre, vecindad y oficio y que se repite y ratifica por juramento.

-¿Hay otros personajes históricos cuyo origen se haya demostrado de esta forma y no a través de una partida de nacimiento?

-Partidas de nacimiento a nombre de Miguel de Cervantes hay varias, pero sentencia judicial en la que se dice que Miguel de Cervantes nació en Córdoba solo hay una. Hemos buscado la partida de nacimiento del escritor, las otras dos están localizadas, y no se puede encontrar porque, por desgracia, la familia vivía en el entorno de la parroquia de Santo Domingo de Silos y en el año 36 fue bombardeada y se perdió su archivo, ni siquiera se conserva el edificio original. Eso impide localizar la partida nacimiento, pero no la posibilidad de seguir indagando en el origen de este ilustre cordobés.

-¿Cuál es la siguiente pista por la que seguirán investigando?

-Hay varias líneas de investigación abiertas en el equipo Memoria de Cervantes y puedo asegurar que seguirá habiendo noticias interesantes sobre este cordobés.

José de Contreras y Saro en su conferencia en el Ateneo

José de Contreras y Saro en su conferencia en el Ateneo de Sevilla / ATENEO DE SEVILLA

-Según la trayectoria vital del autor y su familia, ¿se entiende que Cervantes naciera en Córdoba?

-Él mismo explica que es hijo y nieto de inquisidores de Córdoba, luego su familia estaba vinculada a la ciudad. Sabemos que pasó su infancia entre Córdoba y Sevilla hasta que se va a Madrid a estudiar y ya en 1568 ingresa en el Ejército como militar, era el pequeño de siete hermanos, en busca de su futuro, porque no iba a heredar fortuna importante, e interviene en las campañas importantes hasta llegar a Lepanto y después de eso es capturado y llevado a Argel, pero es muy curioso porque allí coincide con su primo homónimo de Alcalá de Henares. Sabemos que hay dos porque hay documentos que demuestran que vivieron periodos de cautiverio diferentes, fueron capturados en fechas diferentes y liberados también en fechas distintas. Tenemos localizadas todas las ramas de Cervantes de Córdoba, muy conectadas a las de Sevilla y tienen su origen en Gonzalo de Cervantes, el fundador de la capilla de los Cervantes de la iglesia Omnium Sanctorum de Sevilla y del que emanan todas las ramas que van a otras ciudades, principalmente porque en la familia había muchos cargos de la orden de malta que tenían su sede en Lora del Río y Lora estaba muy cerquita de Córdoba y ahí hay muchas ramas que se conectan entre sí. Podemos afirmar que de los tres Migueles de Cervantes, el de Córdoba era tío del Alcázar de San Juan y primo del de Alcalá de Henares.

-¿La madre del escritor también era cordobesa?

-Por lo que nosotros hemos investigado hasta ahora, parece que era sevillana.

Lo que hay que hacer es leer las cosas, no copiar las interpretaciones de otros, solo así se llega a la verdad

-Esa sentencia cambia el lugar y también la fecha de nacimiento del escritor.

-Sí, nació un año antes de lo que se ha creído hasta ahora, habría nacido en 1546 y no en 1547 como se creía.

-¿Ha trasladado estos documentos a la Junta de Andalucía?  

-El documento está publicado en internet, se puede consultar libremente y lo que hay que hacer es leer las cosas, no copiar las interpretaciones de otros, solo así se llega a la verdad.

-¿Se lee claramente toda esa declaración?

-Es un documento de difícil lectura. Ni se escribía ni se hablaba igual en el siglo XVI que hoy. El diccionario de la Real Academia es un invento del siglo XVIII y la grafía es compleja. Ese es una de las posibles explicaciones de que no cualquiera haya podido acceder a entender la información del documento.

-Además de la declaración del juicio, su equipo ha realizado un estudio grafológico de las firmas.

-De las ocho firmas que se atribuyen a Miguel de Cervantes, hemos podido hacer una agrupación de tres que pertenecen a tres personas diferentes y coinciden con los tres que hemos localizado: el de Córdoba, el escritor; el de Alcalá de Henares, el militar que se retira, y el del nacido en Alcázar de San Juan.

-Una vez hechos públicos estos documentos, ¿qué espera que ocurra?

-Creo que Andalucía tiene ahora la misión de patrimonializar y reivindicar la figura del ilustre cordobés don Miguel de Cervantes porque además de nacer en Córdoba estuvo vinculado a Sevilla durante al menos 36 años de su vida, y cita a Sevilla hasta 125 veces en sus obras, hay un estudio sobre esto. Me parece que ha llegado la hora de reivindicar al Cervantes andaluz que es padre de las letras andaluzas y embajador del español en el mundo y creo que las autoridades de la Junta de Andalucía, de la provincia, la ciudad de Córdoba y de Sevilla tienen que alinearse y reivindicar al Miguel de Cervantes andaluz que tan oculto ha estado tanto tiempo y que tiene que ser conocido.

Esto que hemos hecho, contrastar la información con otros documentos, supone un tsunami porque remueve la historia de Miguel de Cervantes y eso en algunos círculos conservadores molesta mucho

-¿Cómo interpreta que este documento haya estado tantos años oculto?

-El documento lo encuentra Rodríguez Jurado y aprovechando la visita del Rey Alfonso XIII lo hace público, lo lee en su discurso ante el rey y aquello supone un tsunami, pero el efecto que provocó fue el contrario al deseado. En lugar de propiciar un reconocimiento a Andalucía y a Córdoba, lo que se obtiene es una indiferencia total. No se hace nada más que una publicación gracias a la Academia de las Buenas Letras Sevillanas y al conde de Urbina. Esa publicación desaparece, el documento es hurtado y no se vuelve a saber nada más hasta cien años después. En 1983, la familia de Luis Montoto dona su archivo, en el que se encuentra el documento, a la Universidad de Sevilla, pero permanecerá otros 33 años oculto hasta su catalogación en 2016 cuando, por primera vez, se hace público que existen dos firmas. En ese momento, algún catedrático descalificó ese documento con acusaciones de mentir a Miguel de Cervantes porque era más fácil acusar al autor que admitir la verdad. Esto que yo he hecho público tras contrastar la información con otros documentos es otro tsunami porque remueve la historia de Miguel de Cervantes y eso en algunos círculos conservadores molesta mucho.

-¿Este documento destrona de algún modo a Alcalá de Henares en su vínculo con Cervantes?

-Bueno, yo no lo veo así, hay que decir una cosa: aunque no haya nacido en Alcalá de Henares, el vínculo con esta ciudad ha existido y existirá siempre, no por naturaleza sino académico, porque es la institución que publica su primera obra, La Galatea. Hay que dar a cada uno lo que es suyo. Alcalá de Henares tiene un papel importante en la historia del autor, ya que gracias a su Universidad se ha preservado su obra y se ha puesto en valor en el mundo, cosa que no ha hecho nadie, pero también lo tiene Córdoba y Andalucía y Sevilla.

-¿Qué pasos va a seguir su equipo de investigación con la información obtenida?

-Próximamente va a salir publicado el artículo y dentro de poco saldrá un vídeo resumen de la conferencia que se dio en el Ateneo de Sevilla. No me corresponde a mí como investigador nacional sino a las autoridades contactar con nosotros para ver de qué manera se puede dar la mayor difusión de este trabajo.

-¿Tiene previsto dar alguna conferencia en Córdoba sobre este tema?

-No me han invitado de momento, pero no tendría ningún problema en dar otra conferencia y compartir con los cordobeses las conclusiones y los documentos de la investigación.