Semana Santa
Un Martes Santo en dos actos
La jornada comenzó a la hora del desayuno, con los traslados de los pasos refugiados en la catedral el Domingo de Ramos, y se remató sin las cofradías de negro

Nazarenos de Santa Cruz saliendo de la iglesia al conocer que no iban a procesionar este Martes Santo / Juan Bezos

Antes de que los músicos del Polígono Sur pulsaran los corazones del Cerro, ya había cofradías en la calle en una mañana de pronósticos inciertos. Y es que los pasos de la Paz, Jesús Despojado y la Sagrada Cena, refugiados en la Santa Iglesia Catedral, regresaban a sus sedes al tiempo que el alcalde valoraba positivamente el funcionamiento del dispositivo de seguridad ante las cámaras de 7TV. Lo acordado era que, antes de abrirse las puertas de la parroquia de los Dolores, las corporaciones del Domingo de Ramos debían completar sus traslados; algo que no se cumplió del todo, pues cuando la cruz de guía del Cerro del Águila se echaba a las calles de su barrio, la Virgen del Subterráneo se mecía por Doña María Coronel con la marcha La Madrugá. Jamás se había dado la circunstancia de que una Hermandad madrina y su ahijada coincidieran en día y tramo horario, pero la Semana Santa de 2024 está siendo atípica hasta ese extremo. Con el termómetro de mercurio marcando once grados y el termómetro emocional por encima de los treinta, una devota se preguntaba en Afán de Ribera: “¿dónde se refugiarán los nazarenos en caso de lluvia?”; cuestión que, en medio del regocijo general, nadie deseaba abordar.

Nuestro Padre Jesús en su Sagrada Presentación al Pueblo de San Benito en la Cuesta del Bacalao / Daniel Valencia
Parón en la calle Sierpes
Tras el prodigio del Lunes Santo, cuando las aguas se retiraron de Sevilla como el Mar Rojo al paso de los israelitas, los avisos de los meteorólogos no fueron óbice para que San Benito iluminase Luis Montoto con sus tres rotundos pasos. Unas andas que, por su peso artístico y devocional, son herederas directas de las rocas que en el día del Corpus Christi desfilaban por nuestras calles hasta el siglo XVI —con el tiempo, dicha denominación sería sustituida por el término passus (sufrimiento)—. Por cierto que la corporación accedió a la Campana cinco minutos más tarde de lo previsto, un retraso que se incrementaría notablemente debido a un desprendimiento en una fachada de Sierpes que, durante la intervención de los bomberos, generó un importante parón y obligó a los diputados de tramo a comprimir sus cofradías de cara a la carrera oficial. Fin del primer acto.

San Benito por la Cuesta del Bacalao en Martes Santo / Daniel Valencia
¿Invierno o primavera?
Tras emitir un comunicado por las redes sociales y tranquilizar los ánimos de los más escépticos, los hermanos del Dulce Nombre celebraron el centenario de su Dolorosa entre rostros de satisfacción. Lo mismo que San Esteban, que franqueó la ojiva imposible con el cortejo y los dos pasos al filo de las seis de la tarde. Sonaba La clámide púrpura, y parte del público de Águilas aguardaba allí desde las doce del mediodía. También a las seis, los faroles de la Candelaria desfilaban bajo la estatua de Montañés con una nutrida presidencia. A esas alturas, el cielo parecía de invierno o de primavera según donde nos ubicáramos. No le fue mal a la cofradía de San Nicolás enfilando la calle Cuna pese a la llovizna que obligó a abrir los paraguas. En la plaza del Duque se daba una estampa similar al paso de la Bofetá, aunque sin llegar a mayores. Con el parte de la AEMET elevando el riesgo a partir de las doce de la noche, se ponía fin al segundo acto de un Martes Santo que, para tristeza de los cofrades, comenzaba a escribir su epílogo. Y es que cuando la Hermandad de los Estudiantes comunicó al filo de las siete de la tarde que suspendía su estación de penitencia, el sevillano de a pie comenzó a tener la certeza de lo que vendría a continuación.
Homenaje y cierre
En efecto, tras la cancelación en el Rectorado, los hermanos de Santa Cruz y los Javieres hicieron lo propio en sus sedes, dejando huérfana a la tercera jornada de sus cofradías de negro; o lo que es lo mismo, negándonos la posibilidad de mirar a los ojos a la muerte glosada por el Arcipreste de Hita: «Jamás nadie de ti se ha podido esconder y ninguno ha podido contigo contender».
Sin un tercer acto imprescindible para comprender el Martes Santo, y con el Cerro dando la bienvenida a sus heraldos, Pilato presentaba a Jesús por última vez en la Calzá tras cautivar por la Cuesta del Rosario —maravillosa chicotá a los sones de Madre y Maestra—; Ramón Ybarra Valdebebro, el vicepresidente de CitySightseeing fallecido este mes de marzo, era homenajeado en la plaza de la Contratación por los hermanos de la Candelaria; la Oliva de Salteras interpretaba Siempre Macarena en el Salvador tras la Gracia sevillana bajo palio; y la Virgen de los Desamparados cerraba una Puerta de Palos abierta desde primera hora de la mañana.
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